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TEMA 13º

 

LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS

CREO-CREEMOS

(N. 142-175. Resúmenes 176-184)

 

La respuesta adecuada a Dios que se revela es la fe, por ella" el hombre somete completamente su inteligencia y su voluntad a Dios". La Sagrada Escritura llama a esta respuesta "obediencia de la fe".

 

1. La obediencia de la fe

2. "Yo sé en quién tengo puesta mi fe" (2 Tm 1, 12)

3. Las características de la fe

4. Mira, Señor, la fe de tu Iglesia

5. El lenguaje de la fe

6. Una sola fe

 

 

La obediencia de la fe:

 

"Obedecer en la fe es someterse libremente a la palabra escuchada, porque su verdad está garantizada por Dios, la Verdad misma. Abraham es el modelo que nos propone la Sagrada Escritura. La Virgen María es la realización más perfecta de la misma".

 

a) Abraham, "padre de todos los creyentes": La carta a los Hebreos elogia la fe de Abraham (Hb 11) porque salió de su tierra para ir al lugar que Dios le indicaba. "Por la fe, finalmente, Abraham ofreció a su hijo único en sacrificio".

 

En Abraham se realiza la definición de fe de Hb 11, 1:

"La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven". Por ello "Abraham fue hecho «padre de todos los creyentes» (Rom 4, 11.18)".

 

b) María: "Dichosa la que ha creído:" Desde el anuncio de ángel Gabriel, María se dispuso a aceptar por la fe todo lo que Dios le pedía: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra" (Lc 1, 38).

Durante toda su vida María no cesó de creer en el cumplimiento de la palabra de Dios. "La Iglesia venera en María la realización más pura de la fe".

 

 

 

"Yo sé en quien tengo puesta mi fe" (2 Tm 1, 12):

 

a) Creer sólo en Dios: La fe es a la vez adhesión personal a Dios y asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado. "Es justo y bueno confiarse totalmente a Dios y creer absolutamente todo lo que El dice. Sería vano y errado poner una fe semejante en una criatura".

 

b) Creer en Jesucristo, el Hijo de Dios: "Para el cristiano, creer en Dios es inseparablemente creer en Aquel que él ha enviado, «su Hijo amado», en quien ha puesto toda su complacencia" y a quien debemos escuchar. "Podemos creer en Jesucristo porque es Dios, el Verbo hecho carne".

 

c) Creer en el Espíritu Santo: Creemos en el Espíritu Santo porque es Dios. En el Espíritu podemos afirmar que "Jesús es Señor". El Espíritu Santo nos lleva al conocimiento de Dios.

 

- "La Iglesia no cesa de confesar su fe en un solo Dios, Padre, Hijo y        Espíritu Santo".

 

Las características de la fe:

 

a) La fe es una gracia: "La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por El". Para la respuesta de la fe hace falta la gracia de Dios. "Cuando San Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Jesús le declara que esta revelación no le ha venido «de la carne y de la sangre, sino de mi Padre que está en los cielos» (Mt 16, 17)".

 

b) La fe es un acto humano: Aunque son necesarios los auxilios divinos para creer, no por eso creer deja de ser un acto humano. "No es contrario ni a la libertad ni a la inteligencia del hombre depositar la confianza en Dios y adherirse a las verdades por El reveladas".

Es propio de la dignidad humana creer a otras personas y entrar en comunión con ellas, por ejemplo en el matrimonio.

"En la fe, la inteligencia y la voluntad humanas cooperan con la gracia divina".

 

c) La fe y la inteligencia:

 

1. "El motivo de creer no radica en el hecho de que las verdades reveladas aparezcan como verdaderas e inteligibles a la luz de nuestra razón natural. Creemos «a causa de la autoridad de Dios mismo que revela y que no puede engañarse ni engañarnos»". Pero el Señor ha querido que existan ciertos signos exteriores (motivos de la credibilidad) para que la fe no sea un movimiento ciego del espíritu: "los milagros de Cristo y de los Santos, las profecías, la propagación y la santidad de la Iglesia, su fecundidad y estabilidad".

 

2. "La fe es cierta, más cierta que todo conocimiento humano, porque se funda en la Palabra misma de Dios".  La certeza que da la luz divina es mucho mayor que la que nos da la luz de la razón o la propia experiencia.

 

3. La fe trata de comprender: El creyente trata de comprender cada vez mejor lo revelado y, a su vez, esta comprensión fortalece la fe. "Cree para comprender y comprende para creer".

 

4. Fe y ciencia: La verdad de la fe nunca podrá estar en contradicción con la auténtica verdad indagada a través de la ciencia ya que es Dios el origen de toda verdad tanto natural como sobrenatural.

 

d) La libertad de la fe: La fe no se puede imponer por la fuerza. Cristo mismo invitó a la fe y a la conversión pero sin obligar. "El hombre, al creer, debe responder voluntariamente a Dios; nadie debe ser obligado contra su voluntad a abrazar la fe. En efecto, el acto de fe es voluntario por su propia naturaleza".

 

e) La necesidad de la fe: "Creer en Cristo Jesús y en Aquel que lo envió para salvarnos es necesario para obtener esa salvación". "Sin la fe es imposible agradar a Dios" (Hb 11, 6)

 

f) La perseverancia en la fe: La fe, don de Dios, podemos perderla. "Para vivir, crecer y perseverar hasta el fin en la fe debemos alimentada con la Palabra de Dios; debemos pedir al Señor que nos la aumente; debe actuar por la caridad, ser sostenida por la esperanza y estar enraizada en la fe de la Iglesia".

 

g) La fe, comienzo de la vida eterna: La fe nos hace pregustar el gozo y la luz de la visión de Dios cuando le veamos "cara a cara". Pero mientras caminamos por este mundo la experiencia del dolor, el sufrimiento, las injusticias y el mal en general puede hacer que la fe se tambalee. Es entonces cuando debemos volvernos a todos aquellos que vivieron su peregrinación en la fe, incluso la "noche de la fe" (Abraham, la Virgen María) o la "noche oscura del alma" (S. Juan de la Cruz) para que rechazando el pecado nos ayuden a poner los ojos fijos en Jesús "el que inicia y consuma la fe" (Hb 12, 1-2)

 

"Mira, Señor, la fe de tu Iglesia":

 

"La fe es un acto personal: la respuesta libre del hombre a la iniciativa de Dios que se revela. Pero la fe no es un acto aislado. Nadie puede creer solo, como nadie puede vivir solo. Nadie se ha dado la fe a sí mismo, como nadie se ha dado la vida así mismo. El creyente ha recibido la fe de otro, debe transmitida a otro".

 

"La Iglesia es la primera que cree, y así conduce, alimenta y sostiene mi fe". "Por medio de la Iglesia recibimos la fe y la vida nueva en Cristo por el bautismo". Y ¿qué te da la fe?.. La vida eterna.

Por recibir la fe a través de la Iglesia ella es nuestra Madre. Ella nos educa en la fe. Pero la Iglesia no es el autor de nuestra salvación.

 

El lenguaje de la fe:

 

"N o creemos en las fórmulas, sino en las realidades que éstas expresan y que la fe nos permite «tocar»".

Sin embargo las formulaciones de la fe "permiten expresar y transmitir la fe, celebrada en comunidad, asimilarla y vivir de ella cada vez más". "La Iglesia, nuestra Madre, nos enseña el lenguaje de la fe para introducimos en la inteligencia y la vida de la fe".

 

Una sola fe:

 

"Desde siglos, a través de muchas lenguas, culturas, pueblos y naciones, la Iglesia no cesa de confesar su única fe, recibida de un solo Señor, transmitida por un solo bautismo, enraizada en la convicción de que todos los hombres no tienen más que un solo Dios y Padre".

La fe de la Iglesia es igual en todas partes y la predica en todos los lugares como si tuviera una sola boca. Esta fe que hemos recibido de la Iglesia la guardamos como un tesoro.

 

RESUMEN:

 

1. "La fe es una adhesión personal del hombre entero a Dios que se revela". Es adhesión de la inteligencia y de la voluntad.

 

2. "Creer" es aceptar una verdad por la confianza que inspira la persona que la comunica.

 

3. "No debemos creer en ningún otro que no sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo".

 

4. La fe es un don sobrenatural: Para creer el hombre necesita los auxilios interiores del Espíritu Santo.

 

5. "«Creer» es un acto humano, consciente y libre, que corresponde a la dignidad de la persona humana".

 

6. "«Creer» es un acto ec1esial. La fe de la Iglesia precede, engendra, conduce y alimenta nuestra fe. La Iglesia es la Madre de todos los creyentes. «Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por Madre»".

 

7. "Creemos todas aquellas cosas que se contienen en la Palabra de Dios escrita o transmitida y son propuestas por la Iglesia (...) para ser creídas como divinamente reveladas".

 

8. "La fe es necesaria para la salvación. El Señor mismo lo afirma: «El que crea y se bautizado, se salvará; el que no crea se condenará» (Mc 16, 16)" .

 

9. "La fe es un gusto anticipado del conocimiento que nos hará bienaventurados en la vida futura".

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