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TEMA 14º

 

JESUCRISTO "FUE CONCEBIDO POR OBRA Y GRACIA DEL ESPÍRITU SANTO Y NACIÓ DE SANTA MARIA VIRGEN"

 

EL HIJO DE DIOS SE HIZO HOMBRE

(N. 456-478. Resúmenes 479-483)

 

1. Por qué el Verbo se hizo carne

2. La Encarnación

3. Verdadero Dios y verdadero Hombre

4. Cómo es hombre el Hijo de Dios

 

Por qué el Verbo se hizo carne:

 

1. "El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios". "Por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María Virgen y se hizo hombre". El hombre, alejado de Dios, necesitaba un salvador que le diese a conocer el designio amoroso de Dios y sanase la naturaleza humana caída.

 

2. "El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos, así, el amor     de Dios".

 

3. "El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad". "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí". (In 14, 6)

 

4. "El Verbo se encarnó para hacernos partícipes de la naturaleza  divina", de su filiación divina.

 

La Encarnación:

 

"La Iglesia llama «Encarnación» al hecho de que el Hijo de Dios haya asumido una naturaleza humana para llevar a cabo por ella nuestra salvación".

 

"Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo: el cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz" (Flp 2, 5-8).

 

"La fe en la verdadera encarnación del Hijo de Dios es el signo distintivo de la fe cristiana".

 

Verdadero Dios y verdadero Hombre:

 

El Hijo de Dios "se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre". Por tanto no se mezclan confusamente en Jesús lo divino y lo humano, tampoco Jesucristo es en parte Dios y en parte hombre.

 

a) Las primeras herejías negaron principalmente la verdadera humanidad de Jesucristo (docetismo gnóstico).

 

 

Los Apóstoles insistieron en que el Hijo de Dios ha «venido en la carne».

 

- El Concilio de Antioquía (S. III) frente a Pablo de Samosata afirma que "Jesucristo es Hijo de Dios por naturaleza y no por adopción".

 

El primer Concilio Ecuménico celebrado en Nicea (a. 325) condenó a Arrio que reducía la condición divina de Cristo y confesó en su credo "que el Hijo de Dios es engendrado, no creado, de la misma naturaleza (en griego homousion) que el Padre".

 

b) "La herejía nestoriana veía en Cristo una persona humana junto a la persona divina del Hijo de Dios. Frente a ella San Cirilo de Alejandría y el tercer Concilio Ecuménico reunido en Efeso, en el año 431, confesaron que «el Verbo, al unirse en su persona a una carne animada por un alma racional, se hizo hombre». La humanidad de Cristo no tiene más sujeto que la Persona divina del Hijo de Dios que la ha asumido y hecho suya desde su concepción. Por eso el Concilio de Efeso proclamó en el año 431 que María llegó a ser con toda verdad Madre de Dios mediante la concepción humana del Hijo de Dios en su seno".

 

c) "Los monofisitas afirmaban que la naturaleza humana había dejado de existir como tal en Cristo al ser asumida por su persona divina de Hijo de Dios".

 

El cuarto Concilio Ecuménico celebrado en Calcedonia el año 451 confesó que Jesucristo es "verdaderamente Dios y verdaderamente hombre compuesto de alma racional y cuerpo; consubstancial con nosotros según la humanidad, en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado (...).

Se ha de reconocer a un solo y mismo Cristo Señor, Hijo único en dos naturalezas, sin confusión, sin cambio, sin división, sin separación. La diferencia de naturalezas de ningún modo queda suprimida por su unión, sino que quedan a salvo las propiedades de cada una de las naturalezas y confluyen en un solo sujeto y en una sola persona".

 

d) El quinto Concilio Ecuménico celebrado en Constantinopla (a. 553) salió al paso de una nueva herejía que concebía "la naturaleza humana de Cristo como una especie de sujeto personal". El Concilio confesó: "«No hay más que una sola hipóstasis (o persona) (...) que es nuestro Señor Jesucristo, uno de la Trinidad». Por tanto, todo en la humanidad de Jesucristo debe ser atribuido a su persona divina como a su propio sujeto, no solamente los milagros sino también los sufrimientos y la misma muerte: «El que ha sido crucificado en la carne, nuestro Señor Jesucristo, es verdadero Dios, Señor de la gloria y uno de la Santísima Trinidad». "

 

e) "La Iglesia confiesa así que Jesús es inseparablemente verdadero Dios y verdadero Hombre. Él es verdaderamente el Hijo de Dios que se ha hecho hombre, nuestro hermano, yeso sin dejar de ser Dios, nuestro Señor" .

 

Cómo es hombre el Hijo de Dios:

 

La inteligencia humana, la voluntad humana, el cuerpo humano, el alma humana de Cristo pertenecen propiamente a la persona divina del Hijo de Dios que lo ha asumido. Todo lo que hace Cristo como hombre  proviene de "uno de la Trinidad".

"El Hijo de Dios comunica, pues, a su humanidad su propio modo de existir en la Trinidad. Así, en su alma como en su cuerpo, Cristo expresa humanamente los comportamientos divinos de la Trinidad".

 

a) El alma y el conocimiento humano de Cristo:

"Apolinar de Laodicea afirmaba que en Cristo el Verbo había sustituido al alma o al espíritu. Contra este error la Iglesia confesó que el Hijo eterno asumió también un alma racional humana".

 

El conocimiento humano del Hijo de Dios "no podía ser de por sí ilimitado: se desenvolvía en las condiciones históricas de su existencia en el espacio y en el tiempo.

Por eso el Hijo de Dios, al hacerse hombre, quiso progresar «en sabiduría, en estatura y en gracia» (Lc 2, 52) e igualmente adquirir aquello que en la condición humana se adquiere de manera experimental. Eso correspondía a la realidad de su anonadamiento voluntario en la condición de esclavo".

 

"Pero, al mismo tiempo, este conocimiento humano del Hijo de Dios expresaba la vida divina de su persona. El Hijo de Dios conocía todas las cosas; y esto por sí mismo, que se había revestido de la condición humana; no por su naturaleza_, sino en cuanto estaba unida al Verbo (...).

La naturaleza humana, que en cuanto que estaba unida al Verbo, conocía todas las cosas, incluso las divinas, y manifestaba en sí todo lo que conviene a Dios. Esto sucede ante todo en lo que se refiere al conocimiento íntimo e inmediato que el Hijo de Dios hecho hombre tiene de su Padre. El Hijo, en su conocimiento humano, mostraba también la penetración divina que tenía de los pensamientos secretos del corazón de los hombres".

Cristo conocía los designios eternos que había venido a revelar. " Lo que reconoce ignorar en este campo, declara en otro lugar no tener misión de revelado" .

 

b) La voluntad humana de Cristo:

"La Iglesia confesó en el sexto Concilio Ecuménico que Cristo posee dos voluntades y dos operaciones naturales, divinas y humanas, no opuestas sino cooperantes, de forma que el Verbo hecho carne, en su obediencia al Padre, ha querido humanamente todo lo que ha decidido divinamente con el Padre y el Espíritu Santo para nuestra salvación. La voluntad humana de Cristo «sigue a su voluntad divina sin hacerle resistencia ni oposición, sino todo lo contrario, estando subordinada a esta voluntad omnipotente» (III Concilio de Constantinopla (año 681)»"

 

c) El verdadero cuerpo de Cristo:

El cuerpo de Cristo era limitado como cualquier cuerpo humano. "Por eso se puede «pintar» la faz humana de Jesús. En el séptimo Concilio Ecuménico (11 Concilio de Nicea, año 787), la Iglesia reconoció que es legítima la representación en imágenes sagradas".

Las imágenes sagradas de Cristo pueden ser veneradas ya que el creyente venera a la persona representada. A través del cuerpo visible de Jesús, se hace visible el Dios invisible.

 

d) El Corazón del Verbo encarnado:

Jesús durante toda su vida, en su entrega obediente hasta la muerte y muerte de Cruz, nos ha amado a todos con un corazón humano. El Sagrado Corazón de Jesús es el principal indicador y símbolo de su amor al eterno Padre y a todos los hombres.

 

RESUMEN:

 

1. En el momento establecido por Dios, el Verbo eterno, Imagen substancial del Padre, se hizo carne: sin perder la naturaleza divina, asumió la naturaleza humana.

 

2. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre en la unidad de su Persona divina; por esta razón el es el único Mediador entre Dios y los hombres.

 

3. Jesucristo posee dos naturalezas, la divina y la humana, no confundidas, sino unidas en la única Persona del Hijo de Dios.

 

4. Cristo, siendo verdadero Dios y verdadero Hombre, tiene una inteligencia y una voluntad humanas, perfectamente de acuerdo y sometidas a su inteligencia y a su voluntad divinas que tiene en común con el Padre y el Espíritu Santo.

 

5. La Encarnación es, pues, el misterio de la admirable unión de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única Persona del Verbo.

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