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TEMA 22º

 

EL PADRE

 (N. 232-260. Resúmenes 261-267)

 

1. "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”

2. La revelación de Dios como Trinidad

3. La Santísima Trinidad en la doctrina de la fe

4. Las obras divinas y las misiones trinitarias

 

 

"En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"

 

"Los cristianos son bautizados en «el nombre» del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y no en «los nombres» de estos, pues no hay más que un solo Dios, el Padre Todopoderoso, y su Hijo único y el Espíritu Santo: la Santísima Trinidad".

 

La fe de todos los cristianos se cimienta en la Santísima Trinidad.

 

"El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el  misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina".

                                         

"Los Padres de la Iglesia distinguen entre la Theología y la Oikonomía, designando con el primer término el misterio de la vida íntima del Dios­-Trinidad, con el segundo todas las obras de Dios por las que se revela y comunica su vida. Por 1a Oikonomía nos es revelada la Theología; pero inversamente, es la Theología, la que esclarece toda la Oikonomía. Las obras de Dios revelan quien es en sí mismo; e inversamente, el misterio de su ser íntimo ilumina la inteligencia de todas sus obras. Así sucede, analógicamente entre las personas humanas. La persona se muestra en su obrar y a medida que conocemos mejor a una persona, mejor comprendemos su obrar."

 

La Trinidad es un misterio de fe en sentido estricto que jamás hubiéramos conocido si Él no lo hubiera revelado, a través de la Encarnación del Hijo y el envío del Espíritu Santo.

La revelación de Dios como Trinidad:

 

a) El Padre revelado por el Hijo: frecuentemente se llama a Dios Padre de los dioses y de los hombres en otras religiones. También para Israel Dios es Padre del rey y el Padre del pueblo, especialmente del pobre, del huérfano y de la viuda."

Decir que Dios es Padre significa que ama al hombre con corazón de padre y madre. Nadie es padre como lo es Dios.

 

"Jesús ha revelado que Dios es «Padre» en un sentido nuevo: no lo es sólo en cuanto Creador, es eternamente Padre en relación a su Hijo único, que recíprocamente sólo es Hijo en relación a su Padre: «Nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar» (Mt 11, 27)"

 

Los Apóstoles confiesan a Jesús como "el Verbo que estaba junto a Dios y que era Dios" (Jn l, 1), "la imagen invisible de Dios" (Col 1, 15), "el resplandor de su gloria y la impronta de su esencia" (Hb 1, 13)

- 1° Concilio Ecuménico (Nicea, 325): el Hijo es de la misma naturaleza que el Padre, es decir, un solo Dios con él.

 

- 2° Concilio Ecuménico (Constantinopla, 381) confesó "al Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado, consubstancial al Padre”.

 

b) El Padre y el Hijo revelados por el Espíritu:

"Antes de su Pascua, Jesús, anuncia el envío de «otro Paráclito» (Defensor), el Espíritu Santo. Este que actuó ya en la Creación y «por los profetas», estará ahora junto a los discípulos y en ellos, para enseñarles y conducirlos hasta la verdad completa. El Espíritu Santo es revelado así como otra persona divina con relación a Jesús y al Padre".

 

El Espíritu Santo es enviado a los Apóstoles y a la Iglesia tanto por el Padre en nombre del Hijo, como por el Hijo en persona.

 

El 2° Concilio Ecuménico (Constantinopla, 381) dice: "Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre". El origen eterno del Espíritu Santo está en conexión también con el del Hijo pues "con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria". Es el Espíritu del Padre y a la vez Espíritu del Padre y del Hijo.

 

"La tradición latina del Credo confiesa que el Espíritu procede del Padre

y del Hijo (Filioque)".

 

"La afirmación del Filioque no figuraba en el símbolo confesado el año 381 en Constantinopla. Pero sobre la base de una antigua tradición latina y alejandrina, el Papa San León la había ya confesado dogmáticamente el año 447 antes incluso que Roma conociese y recibiese el año 451, en el Concilio de Calcedonia, el símbolo del 381. El uso de esta fórmula en el Credo fue poco a poco admitido en la liturgia latina (entre los siglos VIII y XI). La introducción del Filioque en el Símbolo Niceno-Constantinopolitano por la liturgia latina constituye, todavía hoy, un motivo de disensión con las Iglesias ortodoxas”.

 

Considerando que para la tradición oriental el Espíritu  Santo procede del Padre por el Hijo, se ve que no hay tanta diferencia.

 

La Santísima Trinidad en la doctrina de la fe:

 

a) La formación del dogma trinitario: La Santísima Trinidad está en la raíz de la fe viva de la Iglesia: la fe bautismal, la fórmula bautismal, en la catequesis y en la oración. “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros” (2 Co 13, 13).

 

Los primeros Concilios formulan con palabras precisas y técnicas la fe trinitaria para profundizar en la inteligencia del misterio y defender la fe del pueblo de los errores.

 

Las palabras técnicas son:

1. Substancia (esencia o naturaleza): Designa al Ser Divino en su unidad.

2. Persona o hipóstasis: Designa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo en su distinción real entre sí.

3. Relación: Designa el hecho de que su distinción reside en la referencia de cada uno a los otros (paternidad, filiación, espiración activa y espiración pasiva).

 

b) El dogma de la Santísima Trinidad:

 

1. La Trinidad es una: "No confesamos tres dioses sino un solo Dios en tres personas: «la Trinidad consubstancial». Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios".    ­

 

2. Las personas divinas son realmente distintas entre sí: "Dios es único pero no solitario. Padre, Hijo y Espíritu Santo no son simplemente nombres que designan modalidades del ser divino, pues son realmente distintos entre sí".

"Son distintos entre sí por sus relaciones de origen. El Padre es quien engendra, el Hijo es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede. La Unidad divina es trina".

3. Las Personas divinas son relativas unas a otras: La distinción real de las Personas entre sí , que no rompe la unidad divina, reside en las relaciones de unas a otras. "Todo es uno (en ellos) donde no existe oposición de relación”.

 

- "No he comenzado a pensar en la Unidad cuando ya la Trinidad me baña con su esplendor. No he comenzado a pensar en la Trinidad cuando ya la unidad me posee de nuevo" (San Gregorio Nacianceno).

 

Las obras divinas y las misiones trinitarias:

 

Dios desde toda la eternidad ha querido comunicar su vida bienaventurada, de ahí la Creación, la Encarnación y la efusión del Espíritu Santo.

 

"Toda la economía divina es la obra común de las tres Personas divinas". En la economía divirta se da a conocer la propiedad de las Personas divinas y su naturaleza única. "Son, sobre todo, las misiones divinas de la Encarnación del Hijo del don del Espíritu Santo las que manifiestan las propiedades de las Personas divinas".

 

Estamos llamados a ser habitados por la Santísima Trinidad: "Si alguno me ama guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él"(Jn 14, 23).

 

RESUMEN:

 

1. "El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Sólo Dios puede dárnoslo a conocer revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo".

 

2. "La Encarnación del Hijo de Dios revela que Dios es el Padre eterno y que el Hijo es de la misma naturaleza que el Padre". Dios de Dios.

 

3. "La misión del Espíritu Santo, enviado por el Padre en nombre del Hijo y por el Hijo «de junto al Padre» (Jn 15, 26), revela que él es con ellos el mismo Dios único «con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria»"

 

4. El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un principio común.

 

5. Por la gracia del Bautismo estamos llamados a participar de la vida bienaventurada de la Santísima Trinidad aquí abajo en la oscuridad de la fe y, después de la muerte, en la luz eterna.

                                           

6. "La fe católica es esta: que veneremos un Dios en la Trinidad y la Trinidad en la unidad, no confundiendo las personas, ni separando las substancias".

 

7. "Las Personas divinas, inseparables en su ser, son también inseparables en su obrar. Pero en la única operación divina cada una manifiesta lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la Encarnadón del Hijo y del don del Espíritu Santo".

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