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TEMA 24º

 

EL ESPÍRITU SANTO Y LA PALABRA DE DIOS EN EL TIEMPO DE LAS PROMESAS

(N. 702-716)

 

Desde los orígenes la Misión conjunta del Verbo y del Espíritu del Padre permanece oculta pero activa. El Espíritu preparaba la venida del Mesías y habló por los profetas de esa venida.

 

1. En la Creación

2. El Espíritu de la promesa

3. En las Teofanías y en la Ley

4. En el Reino y en el Exilio

5. La espera del Mesías y de su Espíritu

 

En la Creación:

 

"La Palabra de Dios y su Soplo están en el origen del ser y de la vida de toda criatura". .

"En cuanto al hombre, Dios lo formó con su propias manos, es decir, el Hijo y el Espíritu Santo (...) y Él trazó sobre la carne modelada su propia forma, de modo que incluso lo que fuese visible llevase la forma divina".

 

El Espíritu de la promesa:

 

"Desfigurado por el pecado y por la muerte, el hombre continúa siendo «a imagen de Dios», a imagen del Hijo, pero «privado de la gloria de Dios», privado de la «semejanza»".

Dios promete a Abraham una descendencia en la que serán bendecidas todas las naciones de la tierra. Esta descendencia será Cristo que restaurará la imagen del hombre en "la semejanza con el Padre volviéndole a dar la Gloria, el Espíritu «que da la Vida»".

 

En las Teofanías y en la Ley:

 

Las Teofanías son manifestaciones de Dios, el Verbo se dejaba ver y oír, mientras que la nube representa la presencia del Espíritu Santo.

La Ley fue dada al pueblo para conducido hacia Cristo. Pero su impotencia para salvar y el conocimiento creciente que la Ley da de nuestro pecado suscita el deseo del Espíritu Santo. "los gemidos de los salmos lo atestiguan".

 

En el Reino y en el Exilio:

 

El pueblo de Israel se convierte en un reino como las demás naciones, después de David. "Pues bien, el Reino objeto de la promesa hecha a David será obra del Espíritu Santo; pertenecerá a los pobres según el Espíritu".

 

"El olvido de la Ley y la infidelidad a la Alianza lleva a la muerte: el Exilio". El Exilio supone para el pueblo una purificación, un remedio medicinal para que vuelvan a la Ley y a la Alianza. "El Resto de pobres que vuelven del Exilio es una de las figuras más transparentes de la Iglesia".

 

La espera del Mesías y de su Espíritu:

 

Dos líneas proféticas se perfilan en el Antiguo Testamento, una se refiere a la espera del Mesías, la otra al anuncio de un Espíritu nuevo, y las dos convergen en el pequeño Resto, el pueblo de los Pobres que aguardan la "consolación de Israel" y "la redención de Jerusalén" (Lc 2, 25.38)

 

1. El rostro del Mesías esperado se revela en:

 

- El libro del Emmanuel de Isaías (11, 1-2): "Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el Espíritu del Señor".

 

- Los cantos del Siervo de Isaías (42, 1-9): En los que el Siervo de Yahwéh toma sobre sí nuestras culpas y sufriéndolas nos descarga de ellas.

 

- Jesús inaugura el anuncio de la Buena nueva haciendo suyo un pasaje de Isaías (61, 1-2): "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor" (Lc 4, 18-19)".

 

2. Los textos proféticos que se refieren al envío del Espíritu Santo hablan de amor y fidelidad, de renovar el corazón del hombre y de reunir a los pueblos dispersos.

 

Los Salmos expresan que el Espíritu prepara un pueblo bien dispuesto, el pueblo de los Pobres.

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