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TEMA 26º

 

EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN

(N. 285-1314. Resúmenes 1315-1321)

 

 

La Confirmación forma parte integrante junto con el Bautismo y la Eucaristía de la iniciación cristiana. La recepción de este sacramento es necesaria para la plenitud de la gracia bautismal.

 

1. La Confirmación en la Economía de la salvación.

2. Los signos y el rito de la Confirmación.

3. Los efectos de la Confirmación.

4. Quién puede recibir este Sacramento.

5. El ministro de la Confirmación.

 

 

La Confirmación en la Economía de la salvación:

 

a) El Espíritu Santo y el Mesías: “En el Antiguo Testamento, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaría sobre el Mesías esperado”. Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo, y el Espíritu Santo desciende sobre él durante su Bautismo, como signo de que es el Mesías. Jesús, el Mesías, posee la plenitud del Espíritu.

 

b) “En repetidas ocasiones Cristo prometió esta efusión del Espíritu, promesa que realizó primero el día de Pascua y luego, de manera más manifiesta, el día de Pentecostés”. “Los que creyeron en la predicación apostólica y se hicieron bautizar, recibieron a su vez el don del Espíritu Santo”.

 

c) Los Apóstoles comunicaban el don del Espíritu Santo mediante la imposición de manos. Esta imposición de manos es considerada por la tradición católica como el primitivo origen del sacramento de la Confirmación, “el cual perpetúa, en cierto modo, en la Iglesia la gracia de Pentecostés”.

 

 

 

d) A la imposición de mano se añadió muy pronto la unción con óleo perfumado (crisma). “Esta unción ilustra el nombre de <<cristiano>> que significa <<ungido>> y que tiene su origen en el nombre de Cristo, al que <<Dios ungió con el Espíritu Santo>> (Hch 10, 38)

 

- “En Oriente se llama a este sacramento crismación, unción con el crisma, o mirón, que significa <<crisma>>”.

 

- “En Occidente el nombre de Confirmación sugiere que este sacramento al mismo tiempo confirma el Bautismo y robustece la gracia bautismal”.

 

e) Dos tradiciones: oriental y occidental:

“En los primeros siglos la Confirmación constituye generalmente una única celebración con el Bautismo y forma con este un sacramento doble. Al multiplicarse los bautismos y al aparecer las parroquias rurales, el obispo ya no podía estar presente en todas las celebraciones bautismales.

 

- “En Occidente, por el deseo de reservar al obispo el acto de conferir la plenitud del Bautismo, se establece la separación temporal de ambos sacramentos”.

 

- “El Oriente ha conservado unidos los dos sacramentos, de modo que la Confirmación es dada por el presbítero que bautiza. Este, sin embargo, sólo puede hacerlo con el <<mirón>> consagrado por un obispo”.

 

 

Los signos y el rito de la Confirmación:

 

a) La unción: La unción con aceite purifica (antes y después del baño) y da agilidad (atletas), suaviza las heridas. El ungido irradia belleza. “Todas estas significaciones de la unción con aceite se encuentran en la vida sacramental”.

“Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan más plenamente en la misión de Jesucristo y en la plenitud del Espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda <<el buen olor de Cristo>>”.

“Por medio de esta unción, el confirmado recibe la marca, el sello del Espíritu Santo”, símbolo de la pertenencia a Dios.

 

 

b) La celebración de la Confirmación:

 

1. La consagración del santo crisma la realiza el obispo el Jueves Santo durante la misa crismal para toda la diócesis. En las Iglesias de Oriente se reserva al Patriarca.

 

2. Si la Confirmación se celebra separadamente del Bautismo, se renuevan las promesas bautismales y la profesión de fe.

 

3. “En el rito romano, el obispo extiende las manos sobre todos los confirmandos, gesto que, desde el tiempo de los Apóstoles, es el signo del don del Espíritu”. E invoca la efusión del Espíritu con estas palabras: “Dios Todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que regeneraste por el agua y el Espíritu Santo, a estos siervos tuyos y los libraste del pecado: escucha nuestra oración y envía sobre ellos el Espíritu Santo Paráclito; llénalos de espíritu de sabiduría y de inteligencia, de espíritu de consejo y de fortaleza, de espíritu de ciencia y de piedad; y cólmalos del espíritu de tu santo temor. Por Jesucristo nuestro Señor”.

 

4. El rito esencial:

- En el rito latino, “el sacramento de la Confirmación es conferido por la unción del santo crisma en la frente, hecha imponiendo la mano, y con estas palabras: <<Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo>>”.

 

- “En las Iglesias orientales de rito bizantino, la unción del mirón se hace después de una oración de epíclesis, sobre las partes más significativas del cuerpo: la frente, los ojos, la nariz, los oídos, los labios, el pecho, la espalda, las manos y los pies, y cada unción va acompañada de la fórmula: <<sello del don del Espíritu Santo>>”.

 

5. “El beso de paz con el que concluye el rito del sacramento significa y manifiesta la comunión eclesial con el obispo y con todos los fieles”.

 

 

  

Los efectos de la Confirmación:

 

El efecto es la efusión especial del Espíritu Santo, como fue concedida a los Apóstoles en Pentecostés. Esta efusión produce crecimiento y profundidad a la gracia bautismal:

 

- Nos introduce más profundamente en la filiación divina

- Nos une más firmemente a Cristo

- Aumenta los dones del Espíritu Santo

- Hace más perfecto nuestro vínculo con la Iglesia

- Nos concede una fuerza especial para defender y difundir la fe

 

“La Confirmación como el Bautismo del que es la plenitud sólo se da una vez”. Pues imprime el carácter indeleble de testigo de Cristo. “El <<carácter>> perfecciona el sacerdocio común de los fieles, recibido en el Bautismo”.

 

 

Quién puede recibir este sacramento:

 

“Todo bautizado, aún no confirmado, puede y debe recibir el sacramento de la Confirmación”. Sin este sacramento la iniciación cristiana queda incompleta.

 

“La costumbre latina, desde hace siglos, indica <<la edad del uso de razón>>, como punto de referencia para recibir la confirmación”.

 

La confirmación es el “sacramento de la madurez cristiana” pero esta madurez no tiene por qué coincidir con la edad natural, se puede alcanzar esa madurez cristiana siendo niños como lo muestra la vida de tantos niños santos. También hay que recordar que “la gracia bautismal es una gracia de elección gratuita e inmerecida que no necesita una <<ratificación>> para hacerse efectiva.”

 

A) La preparación tiene como meta:

-  Conducir a una unión más íntima con Cristo

-  Una familiaridad más viva con el Espíritu Santo

-  Asumir las responsabilidades apostólicas de la vida cristiana

- Suscitar el sentido de pertenencia a la Iglesia de Jesucristo, tanto a la Iglesia universal como a la comunidad parroquial.

 

B) “Para recibir la confirmación es preciso hallarse en estado de gracia”. Por eso es bueno antes recibir el Sacramento de la Penitencia. Hay que prepararse también con una oración más intensa.

 

C) “Para la Confirmación, como para el Bautismo, conviene que los candidatos busquen la ayuda espiritual de un padrino o de una madrina”.

 

El ministro de la Confirmación

 

El ministro originario de la Confirmación es el obispo.

 

·        El presbítero que bautiza da la Confirmación en una sola celebración. Esta práctica es ordinaria en Oriente y en la Iglesia latina en los bautismos de adultos y en la admisión de un cristiano no católico y no confirmado.

 

·        “En el rito latino el ministro ordinario de la Confirmación es el obispo. Aunque el obispo puede, en caso de necesidad, conceder a presbíteros la facultad de administrar el sacramento de la Confirmación, conviene que lo confiera él mismo, sin olvidar que por esta razón la celebración de la Confirmación fue temporalmente separada del Bautismo.

 

 

Los obispos son los sucesores de los Apóstoles y han recibido la plenitud del sacramento del orden. Por esta razón, la administración de este sacramento por ellos mismos pone de relieve que la Confirmación tiene como efecto unir a los que la reciben más estrechamente a la Iglesia, a sus orígenes apostólicos y a su misión de dar testimonio de Cristo”.

 

·        “Si un cristiano está en peligro de muerte, cualquier presbítero puede  darle la Confirmación. En efecto, la Iglesia quiere que ninguno de sus hijos, incluso en la más tierna edad, salga de este mundo sin haber sido perfeccionado por el Espíritu Santo con el don de la plenitud de Cristo”.

 


 

RESUMEN:

 

1.     “Al enterarse los Apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaría había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo”. (Hch 8, 14-17)

 

2.     La Confirmación perfecciona la gracia bautismal, hace más sólido nuestro vínculo con la Iglesia para ayudarnos a dar testimonio de la fe.

 

3.     La Confirmación imprime un signo espiritual o carácter indeleble. Sólo se puede recibir una vez en la vida.

 

4.     “En Oriente, este sacramento es administrado inmediatamente después del Bautismo y es seguido de la participación en la Eucaristía, tradición que pone de relieve la unidad de los tres sacramentos de la iniciación cristiana. En la Iglesia latina se administra este sacramento cuando se ha alcanzado el uso de razón, y su celebración se reserva ordinariamente al obispo, significando así que este sacramento robustece el vínculo eclesial”.

 

5.     “El candidato a la Confirmación que ya ha alcanzado el uso de razón debe profesar la fe, estar en estado de gracia, tener la intención de recibir el sacramento y estar preparado para asumir su papel de discípulo y de testigo de Cristo, en la comunidad eclesial y en los asuntos temporales”.

 

6.     “El rito esencial de la Confirmación es la unción con el Santo Crisma en la frente del bautizado (y en Oriente, también en los otros órganos de los sentidos), con la imposición de la mano del ministro y las palabras: Accipe signaculum doni Spiritus Sancti (“Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”), en el rito romano; Signaculum doni Spiritus Sancti (“Sello del don del Espíritu Santo”), en el rito bizantino”.

 

7.     La renovación de los compromisos bautismales subraya la conexión entre Confirmación y Bautismo y la celebración dentro de la Eucaristía subraya la unidad de los sacramentos de la iniciación cristiana.

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