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TEMA 30º

 

 

EL PECADO

(N. 1846-1869. Resúmenes 1870-1876)

 

1.     La misericordia y el pecado

2.     Definición del pecado

3.     Diversidad de pecados

4.     La gravedad del pecado: pecado mortal y venial

5.     La proliferación del pecado

 

 

La misericordia y el pecado:

 

“El evangelio es la revelación, en Jesucristo, de la misericordia de Dios con los pecadores”:

 

-         El ángel a San José: “Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1, 21)

-         En la institución de la Eucaristía: “Esta es mi sangre de la Alianza, que va a ser derramada por muchos para remisión de los pecados” (Mt 26, 28)

 

La acogida de la misericordia de Dios exige la confesión de nuestras faltas. “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia” (1 Jn 1, 8-9).

 

 

Definición del pecado:

 

“El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. Ha sido definido como <<una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna>>”.

 

1.     El pecado es ofensa a Dios: se levanta contra el amor de Dios y aparta de Él nuestros corazones.

2.     El pecado es una desobediencia: Pretende disponer sobre el bien y el mal y cumplir el deseo de hacerse “como dioses”.

3.     El pecado es amor de sí hasta el desprecio de Dios.

 

Es en la Pasión de Cristo donde el pecado muestra toda su violencia y malicia: “incredulidad, rechazo y burlas por parte de los jefes y del pueblo, debilidad de Pilato y crueldad de los soldados, traición de Judas tan dura a Jesús, negaciones de Pedro y abandono de los discípulos. Sin embargo, en la hora misma de las tinieblas y del príncipe de este mundo, el sacrificio de Cristo se convierte secretamente en la fuente de la que brotará inagotable el perdón de nuestros pecados”.

 

 

La diversidad de pecados:

 

“La carta a los Gálatas opone las obras de la carne al fruto del Espíritu: <<Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios>> (Gal 5, 19)”.

 

Se pueden dividir los pecados según su objeto o según las virtudes a las que se oponen, o según los mandamientos que quebrantan.

-         Pecados contra Dios, contra el prójimo o contra sí mismo.

-         Pecados espirituales y carnales.

-         Pecados de pensamiento, palabra, acción u omisión.

 

La raíz del pecado está en el corazón del hombre. “De dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. Esto es lo que hace impuro al hombre” (Mt 15, 19-20). “En el corazón reside también la caridad, principio de las obras buenas y puras, a la que hiere el pecado”.

 

 

 

 

 

La gravedad del pecado: pecado mortal y venial:

 

“Conviene valorar los pecados según su gravedad. La distinción entre pecado mortal y venial, perceptible ya en la Escritura se ha impuesto en la tradición de la Iglesia. La experiencia de los hombres la corroboran”.

 

a)           El pecado mortal: “Destruye la caridad en el corazón del hombre por una infracción grave de la ley de Dios; aparta al hombre de Dios, que es su fin último y su bienaventuranza, prefiriendo un bien inferior”.

 

Necesita una conversión del corazón que se realiza ordinariamente en el marco del sacramento de la Reconciliación, pues el pecado mortal elimina la caridad.

 

“Cuando (...) la voluntad se dirige a una cosa de suyo contraria a la caridad por la que estamos ordenados al fin último, el pecado, por su objeto mismo, tiene causa para ser mortal (...) sea contra el amor de Dios, como la blasfemia, el perjurio, etc., contra el amor del prójimo como el homicidio, el adulterio, etc. (...) En cambio, cuando la voluntad del pecador se dirige a veces a una cosa que contiene en sí un desorden, pero sin embargo no es contraria al amor de Dios y del prójimo, como una palabra ociosa, una risa superflua, etc., tales pecados son veniales” (Santo Tomás de Aquino)

 

Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: el objeto del pecado es materia grave, es cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento.

1.     Materia grave: Es más grave un asesinato que un robo, es más grave atentar contra un padre que contra un extraño.

2.     Plena conciencia y entero consentimiento: Implica conocer el carácter pecaminoso del acto y querer realizarlo. “La ignorancia afectada y el endurecimiento del corazón no disminuyen, sino aumentan, el carácter voluntario del pecado”.

 

“La ignorancia involuntaria puede disminuir, y aún excusar, la imputabilidad de una falta grave, pero se supone que nadie ignora los principios de la ley moral que están inscritos en la conciencia de todo hombre.

Los impulsos de la sensibilidad, las pasiones pueden igualmente reducir el carácter voluntario y libre de la falta, lo mismo que las presiones exteriores o los trastornos patológicos. El pecado más grave, es el que se comete por malicia, por elección deliberada del mal”.

El pecado mortal “entraña la pérdida de la caridad y la privación de la gracia santificante, es decir, del estado de gracia. Si no es rescatado por el arrepentimiento y el perdón de Dios, causa la exclusión del Reino de Cristo y la muerte eterna del infierno”.

 

“Aunque podamos juzgar que un acto es en sí una falta grave, el juicio sobre las personas debemos confiarlo a la justicia y a la misericordia de Dios”.

 

b)          El pecado venial: “Deja subsistir la caridad, aunque la ofende y la hiere”

 

“Se somete pecado venial cuando no se observa en una materia leve la medida prescrita por la ley moral, o cuando se desobedece a la ley moral en materia grave, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento”.

 

El pecado venial debilita la caridad pero no rompe la amistad con Dios, nos merece penas temporales pero no la eterna del infierno. Los pecados veniales deliberados nos predisponen hacia el pecado mortal.

 

c)                “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres pero la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada” (Mt 12, 31): “No hay límites a la misericordia de Dios, pero quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento rechaza el perdón de sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo. Semejante endurecimiento puede conducir a la condenación final y a la perdición eterna”.

 

 

La proliferación del pecado:

 

“El pecado crea una facilidad para el pecado, engendra el vicio por la repetición de actos”.

“El pecado tiende a reproducirse y a reforzarse, pero no puede destruir el sentido moral hasta su raíz”.

 

1.     Los pecados capitales generan otros pecados y vicios, y son: “la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula, la pereza”.

2.     Los pecados que claman al cielo: “la sangre de Abel; el pecado de los sodomitas, el clamor del pueblo oprimido en Egipto, el lamento del extranjero, de la viuda y del huérfano, la injusticia para con el asalariado”.

3.     Cooperamos con los pecados ajenos:

-         Participando directa y voluntariamente.

-         Ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos.

-         No revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligación de hacerlo.

-         Protegiendo a los que hacen mal.

 

“Así el pecado convierte a los hombres en cómplices unos de otros, hace reinar entre ellos la concupiscencia, la violencia y la injusticia. Los pecados provocan situaciones sociales e instituciones contrarias a la bondad divina. Las <<estructuras de pecado>> son expresión y efecto de los pecados personales. Inducen a sus víctimas a cometer a su vez el mal. En un sentido analógico constituyen un <<pecado social>>”.


 

RESUMEN:

 

1. “Dios encerró (...) a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia “ (Rom 11, 32)

 

2. “El pecado es una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna”. Es ofensa y desobediencia a Dios.

 

3. “El pecado es un acto contrario a la razón. Lesiona la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana”.

 

4. “La raíz de todos los pecados está en el corazón del hombre. Sus especies y su gravedad se miden principalmente por su objeto”.

 

5. “Elegir deliberadamente, es decir, sabiéndolo y queriéndolo, una cosa gravemente contraria a la ley divina y al fin último del hombre, es cometer un pecado mortal. Este destruye en nosotros la caridad sin la cual la bienaventuranza eterna es imposible. Sin arrepentimiento, tal pecado conduce a la muerte eterna”.

 

6. “El pecado venial constituye un desorden moral que puede ser reparado por la caridad que tal pecado deja subsistir en nosotros”.

 

7. “La reiteración de pecados, incluso veniales, engendra vicios entre los cuales se distinguen los pecados capitales”.

 

 

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