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TEMA 31º

 

 

LA TRADICIÓN DE LA ORACIÓN

FUENTES DE LA ORACIÓN

(N. 2650-2660. Resúmenes 2661-2662)

 

 

“La oración no se reduce al brote espontáneo de un impulso interior: para orar es necesario querer orar”.

También es necesario aprender a orar y en la Iglesia aprendemos a orar.

“El Espíritu Santo es el <<agua viva>> que, en el corazón orante, <<brota para vida eterna>>. Él es quien nos enseña a recogerla en la misma Fuente: Cristo. Pues bien, en la vida cristiana hay manantiales donde Cristo nos espera para darnos a beber el Espíritu Santo”.

 

1.     La Palabra de Dios

2.     La Liturgia de la Iglesia

3.     Las virtudes teologales

4.     “Hoy”

 

 

La Palabra de Dios:

 

La Iglesia recomienda la lectura de la Sagrada Escritura que debe ser acompañada con la oración para que se realice el diálogo de Dios con el hombre, pues “a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos sus divinas palabras” (Dei Verbum n. 25) Meditando las Sagradas Escrituras llegaremos a la contemplación.

 

 

La Liturgia de la Iglesia:

 

“La oración interioriza y asimila la liturgia durante su celebración y después de la misma. Incluso cuando la oración se vive <<en lo secreto>> (Mt 6, 6), siempre es oración de la Iglesia, comunión con la Santísima Trinidad”.

 

 

Las virtudes teologales:

 

En la oración se entra por la puerta de la fe. Es al Señor a quien buscamos, su palabra lo que queremos escuchar y guardar.

 

La oración alimenta la esperanza del retorno de Cristo, del restablecimiento de todas las cosas en Él.

 

“El amor es la fuente de la oración: quien bebe de ella, alcanza la cumbre de la oración”.

 

“Dios mío, si mi lengua no puede decir en todos los momentos que te amo, quiero que mi corazón te lo repita cada vez que respiro” (S. Juan María Vianney)

 

 

“Hoy”:

 

“Aprendemos a orar en ciertos momentos escuchando la Palabra del Señor y participando en su Misterio Pascual; pero, en todo tiempo, en los acontecimientos de cada día, su Espíritu se nos ofrece para que brote la oración”.

 

Hay que orar en todo tiempo para que venga el Reino de justicia, por la paz y para “impregnar de oración las humildes situaciones cotidianas”.

 

“Todas las formas de oración pueden ser la levadura con la que el Señor compara el Reino”.


 

RESUMEN:

 

1. “Mediante una transmisión viva, la Sagrada Tradición, el Espíritu Santo, en la Iglesia, enseña a orar a los hijos de Dios”.

 

2. Las fuentes de la oración son: la Palabra de Dios, la liturgia de la Iglesia, la fe, la esperanza y la caridad.

 

 

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