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TEMA 33º

 

 

MAESTROS DE ORACIÓN

 (N. 2683-2691. Resúmenes 2692-2696)

 

 

1.     Una pléyade de testigos

2.     Servidores de la oración

3.     Lugares favorables para la oración

 

 

Una pléyade de testigos:

 

Todos los que nos han precedido en la Iglesia y han llegado al cielo, los santos, “participan en la tradición viva de la oración, por el testimonio de sus vidas, por la transmisión de sus escritos y por su oración hoy”. Alaban a Dios a quien ven cara a cara. “Su intercesión es su más alto servicio al plan de Dios. Podemos y debemos rogarles que intercedan por nosotros y por el mundo entero”.

 

“En la comunión de los Santos, se han desarrollado diversas espiritualidades a lo largo de la historia de la Iglesia”.

 

Elías dio de su “espíritu” a Eliseo y Juan Bautista hizo discípulos que participaban de su espiritualidad.

 

Los santos han sido y son fuete de espiritualidad que “en su rica diversidad reflejan la pura y única Luz del Espíritu Santo”.

 

 

Servidores de la oración:

 

a) La familia cristiana: “Es el primer ámbito para la educación en la oración”. La familia cristiana “es la <<iglesia doméstica>> donde los hijos de Dios aprenden a orar <<como Iglesia>> y a perseverar en la oración. Particularmente para los niños pequeños la oración diaria familiar es el primer testimonio de la memoria viva de la Iglesia que es despertada pacientemente por el Espíritu Santo”.

b) Los ministros ordenados: Deben “guiar al pueblo de Dios a las fuentes vivas de la oración: la palabra de Dios, la liturgia, la vida teologal, el hoy de Dios en las situaciones concretas”.

c) Religiosos: muchos de ellos “han consagrado y consagran toda su vida a la oración”.

“Desde el desierto de Egipto, eremitas, monjes y monjas han dedicado su tiempo a la alabanza de Dios y a la intercesión por su pueblo. La vida consagrada no se mantiene ni se propaga sin la oración; es una de las fuentes vivas de la contemplación y de la vida espiritual de la Iglesia”.

d) La Catequesis: “de niños, jóvenes y adultos está orientada a que la Palabra de Dios se medite en la oración personal, se actualice en la oración litúrgica y se interiorice en todo tiempo a fin de fructificar en una vida nueva”.

“La catequesis es también el momento en que se puede purificar y educar la piedad popular”.

“La memorización de las oraciones fundamentales ofrece una base indispensable para la vida de oración, pero es importante hacer gustar su sentido”.

e) Grupos de oración o escuelas de oración: Son signo de la renovación de la oración en la Iglesia con tal de que beban de las auténticas fuentes de la oración cristiana. “La salvaguardia de la comunión es señal de la verdadera oración en la Iglesia”.

d) Dirección espiritual: Según San Juan de la Cruz el alma que quiera adentrarse por caminos de oración debe “mirar en cuyas manos se pone, porque cual fuere el maestro tal será el discípulo, y cual el padre, tal el hijo” (San Juan de la Cruz).

El director “demás de ser sabio y discreto, ha de ser experimentado (...) Si no hay experiencia de lo que es puro y verdadero espíritu, no atinará a encaminar el alma en él, cuando Dios se lo da, ni aún lo entenderá “ (San Juan de la Cruz).

 

 

Lugares favorables para la oración:

 

“La Iglesia, casa de Dios, es el lugar propio de la oración litúrgica de la comunidad parroquial. Es también el lugar privilegiado para la adoración de la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento”.

 

 

 

La elección de un lugar favorable no es indiferente para la verdad de la oración:

 

v    Un oratorio, un rincón de oración, puede ser buen lugar para la oración personal.

v    El monasterio permite la soledad y el silencio necesario para la oración personal más intensa.

v    Las peregrinaciones a Santuarios son formas excepcionales de renovarse en la oración y en la vida cristiana.


 

RESUMEN:

 

1. “En su oración, la Iglesia peregrina se asocia con la de los santos cuya intercesión solicita”.

 

2. “Las diferentes espiritualidades cristianas participan en la tradición viva de la oración y son guías preciosos para la vida espiritual”.

 

3. “La familia cristiana es el primer lugar de educación para la oración”.

 

4. “Los ministros ordenados, la vida consagrada, la catequesis, los grupos de oración, la dirección espiritual aseguran en la Iglesia una ayuda para la oración”.

 

5. “Los lugares más favorables para la oración son el oratorio personal o familiar, los monasterios, los santuarios de peregrinación y, sobre todo, el templo que es el lugar propio de la oración litúrgica para la comunidad parroquial y el lugar privilegiado de la adoración eucarística”.

 

 

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