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TEMA 37º

 

 

EL ESPÍRITU DE CRISTO EN LA PLENITUD DE LOS TIEMPOS

 (N. 717-730. Resúmenes 744-745)

 

 

1. Juan, Precursor, Profeta y Bautista.

2. “Alégrate, llena de gracia”.

3. Cristo Jesús.

 

Juan, Precursor, Profeta y Bautista:

 

* Precursor: Juan fue “lleno del Espíritu Santo ya desde el seno materno” (Lc 1, 15). “En Juan, el Precursor, el Espíritu Santo culmina la obra de <<preparar al Señor un pueblo bien dispuesto>> (Lc 1, 17)”.

 

* Profeta: Juan es más que un profeta, es el mayor de los profetas pero el más pequeño en el Reino es mayor que él. Presenta a Jesús como el Hijo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. No sólo anuncia la venida inminente del Mesías sino que lo presenta al pueblo congregado.

 

* Bautista: “Con Juan Bautista, el Espíritu Santo inaugura, prefigurándolo, lo que realizará con y en Cristo: volver a dar al hombre la <<semejanza>> divina. El bautismo de Juan era para el arrepentimiento, el del agua y del Espíritu será un nuevo nacimiento”.

 

 

Alégrate, llena de gracia”:

 

a) El Espíritu Santo preparó a María con su gracia: “Convenía que fuese <<llena de gracia>> la Madre de Aquel en quien <<reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente>> (Col 2, 9). Ella fue concebida sin pecado, por pura gracia”.

 

 

b) “En María el Espíritu Santo realiza el designio benevolente del Padre. La Virgen concibe y da a luz al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo”.

 

c) “En María, el Espíritu Santo manifiesta al Hijo del Padre hecho Hijo de la Virgen”.

 

d) “Por medio de María, el Espíritu Santo comienza a poner en comunión con Cristo a los hombres”: “Los humildes son siempre los primeros en recibirle: los pastores, los magos, Simeón y Ana, los esposos de Caná y los primeros discípulos.

 

 

Cristo Jesús:

 

Jesús va revelando poco a poco al Espíritu: a Nicodemo (Jn 3, 5-8), a la Samaritana (jn 4, 10. 14. 23-24), en la fiesta de los Tabernáculos (Jn 7, 37-39) a sus discípulos (Lc 4, 13; Mt 10, 19-20).

 

Al llegar la hora de ser glorificado Jesús promete la venida del Espíritu Santo, el Espíritu de verdad, el otro Paráclito, que “será enviado por el Padre en nombre de Jesús”.

 

“El Espíritu Santo vendrá, nosotros lo conoceremos, estará con nosotros para siempre, permanecerá con nosotros; nos lo enseñará todo y nos recordará todo lo que Cristo nos ha dicho y dará testimonio de Él; nos conducirá a la verdad completa y glorificará a Cristo. En cuanto al mundo, lo acusará en materia de pecado, de justicia y de juicio”.

 

En la cruz Jesús entrega su espíritu en las manos del Padre. Después de resucitar exhala sobre sus discípulos su aliento para darles el Espíritu, “recibid el Espíritu Santo” (Jn 20, 22). “A partir de esta hora, la misión de Cristo y del Espíritu se convierte en la misión de la Iglesia: <<Como el Padre me envió, también yo os envío>> (Jn 20, 21)”.


 

RESUMEN:

 

1. “En la plenitud de los tiempos, el Espíritu Santo realiza en María todas las preparaciones para la venida de Cristo al Pueblo de Dios. Mediante la acción del Espíritu Santo en ella, el Padre da al mundo el Emmanuel, <<Dios con nosotros>> (Mt 1, 23)”.

 

2. “El Hijo de Dios es consagrado Cristo (Mesías) mediante la unción del Espíritu Santo en su Encarnación”.

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