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TEMA 38º

 

 

EL ESPÍRITU Y LA IGLESIA EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

 (N. 731-741. Resúmenes 746-747)

 

 

1. Pentecostés

2. El Espíritu Santo, el don de Dios

3. El Espíritu Santo y la Iglesia

 

Pentecostés:

 

“El día de Pentecostés (al término de las siete semanas pascuales), la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como Persona divina: desde su plenitud, Cristo, el Señor, derrama profusamente el Espíritu”.

 

“En este día se revela plenamente la Santísima Trinidad (...) con su venida, que no cesa, el Espíritu Santo hace entrar al mundo en los <<últimos tiempos>>, el tiempo de la Iglesia”.

 

 

El Espíritu Santo, el don de Dios:

 

“Dios es Amor” (1 Jn 4, 8.16)

 

El amor “Dios lo ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rm 5,5).

El primer efecto del don del Amor es la remisión de nuestros pecados y la recuperación de la semejanza divina.

Por la fuerza del Espíritu Santo podemos participar de la vida divina “que es amar como él nos ha amado”.

 

 

 

“Gracias a este poder del Espíritu Santo los hijos de Dios pueden dar fruto. El que nos ha injertado en la vid verdadera hará que demos <<el fruto del Espíritu, que es caridad, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza>> (Ga 5, 22-23). El Espíritu es nuestra Vida. Cuanto más renunciamos a nosotros mismos, más obramos también según el Espíritu”.

 

“Por el Espíritu Santo se nos concede de nuevo la entrada en el paraíso, la posesión del reino de los cielos, la recuperación de la adopción de hijos: se nos da la confianza de invocar a Dios como Padre, la participación de la gracia de Cristo, el podernos llamar hijos de la luz, el compartir la gloria eterna” (San Basilio Magno).

 

 

El Espíritu Santo y la Iglesia:

 

“La misión de Cristo y del Espíritu Santo se realiza en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo”.

 

-         “El Espíritu Santo prepara a los hombres, los previene por su gracia, para atraerlos hacia Cristo”.

-         “Les manifiesta al Señor resucitado, les recuerda su palabra y abre su mente para entender su Muerte y su Resurrección”.

-         “Les hace presente el misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía para reconciliarlos, para conducirlos a la comunión con Dios, para que den mucho fruto”.

 

“La misión de la Iglesia no se añade a la de Cristo y del Espíritu Santo, sino que es su sacramento”.

El Espíritu lleva a todos a la unidad de un solo cuerpo. Cristo comunica el Espíritu Santo a los miembros de su Cuerpo, que es la Iglesia, por medio de los sacramentos.

 

<<El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables>> (Rm 8, 26). El Espíritu Santo, artífice de las obras de Dios, es el Maestro de la oración”.


 

RESUMEN:

 

1. “Por su Muerte y su Resurrección, Jesús es constituido Señor y Cristo en la gloria. De su plenitud, derrama el Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la Iglesia”.

 

2. “El Espíritu Santo que Cristo, Cabeza, derrama sobre sus miembros, construye, anima y santifica a la Iglesia. Ella es el sacramento de la comunión de la Santísima Trinidad con los hombres”.

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