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TEMA 41º

 

 

LA COMUNIDAD HUMANA

PERSONA Y SOCIEDAD

 (N. 1877-1889. Resúmenes 1890-1896)

 

 

“La vocación de la humanidad es manifestar la imagen de Dios y ser transformada a imagen del Hijo Único del Padre. Esta vocación reviste una forma personal, puesto que cada uno es llamado a entrar en la bienaventuranza; pero concierne también al conjunto de la comunidad humana”.

 

1. Carácter comunitario de la vocación humana

2. Conversión y sociedad

 

Carácter comunitario de la vocación humana:

 

“Todos los hombres son llamados al mismo fin: Dios. Existe cierta semejanza entre la unidad de las personas divinas y la fraternidad que los hombres deben instaurar entre ellos, en la verdad y el amor. El amor al prójimo es inseparable del amor a Dios”.

 

El hombre por naturaleza necesita la vida social para desarrollar sus capacidades por la reciprocidad de servicios; así responde a su vocación.

 

“Una sociedad es un conjunto de personas ligadas de manera orgánica por un principio de unidad que supera a cada una de ellas”.

 

“Una sociedad perdura en el tiempo: recoge el pasado y prepara el porvenir”.

 

“En verdad, se debe afirmar que cada uno tiene deberes para con las comunidades de que forma parte y está obligado a respetar a las autoridades encargadas del bien común de las mismas”.

 

“Cada comunidad se define por su fin y obedece en consecuencia a reglas específicas, pero <<el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana>>”.

 

Algunas sociedades como la familia o la ciudad son necesarias a la naturaleza del hombre.

 

Los seres humanos se asocian libremente para perseguir objetivos que exceden las capacidades individuales. Estas asociaciones pueden ser de tipo deportivo, social, cultural, profesional, político. Estas asociaciones ayudan a garantizar sus derechos.

 

“La socialización presenta también peligros. Una intervención demasiado fuerte del Estado puede amenazar la libertad y la iniciativa personales”. Para evitar este peligro la doctrina de la Iglesia ha elaborado el principio de subsidiariedad: “Una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándole de sus competencias, sino que más bien debe sostenerle en caso de necesidad y ayudarle a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común”.

 

“Dios no ha querido retener para Él solo el ejercicio de todos los poderes. Entrega a cada criatura las funciones que es capaz de ejercer, según las capacidades de su naturaleza. Este modo de gobierno debe ser imitado en la vida social”. El respeto de Dios por la libertad humana “debe inspirar sabiduría de los que gobiernan las comunidades humanas”.

 

“El principio de subsidiariedad se opone a toda forma de colectivismo. Traza los límites de la intervención del Estado”.

 

 

Conversión y sociedad:

 

“La sociedad es indispensable para la realización de la vocación humana”.

 

“La inversión de los medios y los fines, que lleva a dar valor de fin último a lo que sólo es medio para alcanzarlo, o a considerar las personas como puros medios para un fin, engendra estructuras injustas”.

 

“Es preciso entonces apelar a las capacidades espirituales y morales de la persona y a la exigencia permanente de su conversión interior para obtener cambios sociales que estén realmente a su servicio”. La conversión del corazón impone una actuación a favor de la justicia y de la mejora de las condiciones sociales.

 

“La caridad representa el mayor mandamiento social. Respeta al otro y sus derechos. Exige la práctica de la justicia y es la única que nos hace capaces de esta. Inspira una vida de entrega de sí mismo: <<Quien intente guardar su vida la perderá; y quien la pierda la conservará>> (Lc 17, 33).


 

RESUMEN:

 

1. “Existe una cierta semejanza entre la unidad de las personas divinas y la fraternidad que los hombres deben instaurar entre sí”.

 

2. “Para desarrollarse en conformidad con su naturaleza, la persona humana necesita la vida social. Ciertas sociedades como la familia y la ciudad, corresponden más inmediatamente a la naturaleza del hombre”.

 

3. “El principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana”.

 

4. “Es preciso promover una amplia participación en asociaciones e instituciones de libre iniciativa”.

 

5. “Según el principio de subsidiariedad, ni el Estado ni ninguna sociedad más amplia deben suplantar la iniciativa y la responsabilidad de las personas y de las corporaciones intermedias”.

 

6. “La sociedad debe favorecer el ejercicio de las virtudes, no ser obstáculo para ellas. Debe inspirarse en una justa jerarquía de valores”.

 

7. “Donde el pecado pervierte el clima social es preciso apelar a la conversión de los corazones y a la gracia de Dios. La caridad empuja a reformas justas. No hay solución a la cuestión social fuera del Evangelio”.

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