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TEMA 44º

 

 

LA VIDA DE ORACIÓN.

EXPRESIONES DE LA ORACIÓN.

 (N. 2697-2719. Resúmenes 2720-2724)

 

“La oración es la vida del corazón nuevo. Debe animarnos en todo momento”.

 

<<Es necesario acordarse de Dios más a menudo que de respirar>> (San Gregorio Nacianceno). Pero no se puede orar <<en todo tiempo>> si no se ora, con particular dedicación en algunos momentos: son los tiempos fuertes de la oración cristiana, en intensidad y en duración”.

La oración exige el recogimiento del corazón.

 

1. La oración vocal.

2. La meditación.

3. La oración contemplativa.

 

 

La oración vocal:

 

“Que nuestra oración se oiga no depende de la cantidad de palabras, sino del fervor de nuestras almas” (San Juan Crisóstomo).

 

Jesús enseñó a sus discípulos una oración vocal, el “Padre nuestro”. Él mismo ha rezado las oraciones litúrgicas en la Sinagoga. “Los Evangelios nos lo presentan elevando la voz para expresar su oración personal, desde la bendición exultante del Padre, hasta la agonía de Getsemaní”.

 

Ya que somos cuerpo y espíritu tenemos necesidad de traducir exteriormente nuestros sentimientos. “Es necesario rezar con todo nuestro ser para dar a nuestra súplica todo el poder posible”.

 

Dios quiere adoradores en espíritu y verdad y esto reclama una expresión exterior corporal que refleje la interioridad.

 

“La oración vocal es la oración por excelencia de las multitudes por ser exterior y tan plenamente humana. Pero incluso la más interior de las oraciones no podría prescindir de la oración vocal. La oración se hace interior en la medida en que tomamos conciencia de Aquél <<a quien hablamos>>. Por ello, la oración vocal se convierte en una primera forma de oración contemplativa”.

 

 

La meditación:

 

“La meditación es, sobre todo, una búsqueda”. Habitualmente se hace con algún libro: Las Sagradas Escrituras, especialmente los Evangelios, las imágenes sagradas, textos litúrgicos del tiempo, escritos de los Santos Padres, obras de espiritualidad, el gran libro de la Creación y el de la historia, “la página del <<hoy>> de Dios”.

 

“Meditar lo que se lee conduce a apropiárselo confrontándolo consigo mismo. Aquí se abre otro libro: el de la vida. Se pasa de los pensamientos a la realidad”.  “Señor, ¿qué quieres que haga?”.

 

Hay muchos métodos espirituales para meditar, pero lo importante es hacer meditación regularmente, “avanzar, con el Espíritu Santo, por el único camino de la oración: Cristo Jesús”.

 

La oración cristiana medita “los misterios de Cristo”, también en el Rosario y debe conducir a la unión con Él.

 

 

La oración contemplativa:

 

“¿Qué es esta oración? Santa Teresa responde: <<No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama>>”.

 

Para esta oración se busca un tiempo, que no sobra, y no se abandona ni por las pruebas ni por la sequedad. “No se puede meditar en todo momento, pero sí se puede entrar siempre en contemplación, independientemente de las condiciones de salud, trabajo o afectividad. El corazón es el lugar de la búsqueda y del encuentro, en la pobreza y en la fe”.

 

“La oración contemplativa es la oración del hijo de Dios, del pecador perdonado que consiente en acoger el amor con el que es amado y que quiere responder al amado más todavía. Pero sabe que su amor, a su vez, es el que el Espíritu derrama en su corazón porque todo es gracia por parte de Dios”. La oración contemplativa es un don.

La oración contemplativa es mirar a Jesús y escucharle.


 

RESUMEN:

 

1. “La Iglesia invita a los fieles a una oración regulada: oraciones diarias. Liturgia de las Horas, Eucaristía dominical, fiestas del año litúrgico”.

 

2. “La tradición cristiana contiene tres importantes expresiones de la vida de oración: la oración vocal, la meditación y la oración contemplativa. Las tres tienen en común el recogimiento del corazón”.

 

3. La oración vocal “asocia el cuerpo a la oración interior del corazón a ejemplo de Cristo que ora a su Padre y enseña el <<Padre Nuestro>> a sus discípulos”.

 

4. “La meditación es una búsqueda orante, que hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción, el deseo. Tiene por objeto la apropiación creyente de la realidad considerada, que es confrontada con la realidad de nuestra vida”.

 

5. “La oración contemplativa es la expresión sencilla del misterio de la oración. Es una mirada de fe, fijada en Jesús, una escucha de la Palabra de Dios, un silencioso amor. Realiza la unión con la oración de Cristo en la medida en que nos hace participar de su misterio”.

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