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TEMA 47º

 

 

EL HOMBRE

 (N. 355-379. Resúmenes 380-384)

 

“Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó” (Gn 1, 27).

 

1. “A imagen de Dios”

2. “Corpore et anima unus”

3. “Hombre y mujer los creó”

4. El hombre del paraíso

 

 

“A imagen de Dios”:

 

“De todas las criaturas visibles sólo el hombre es <<capaz de conocer y amar a su Creador>>; es la <<única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma>>; sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad”. Por ser imagen de Dios el ser humano es persona, no es algo, es alguien. “Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas”. Está llamado a una respuesta de fe y de amor a su Creador “que ningún otro ser puede dar en su lugar”.

 

“Dios creó todo para el hombre, pero el hombre fue creado para servir y amar a Dios y para ofrecerle toda la creación”.

 

El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado.

 

Todos los hombres son verdaderamente hermanos, el género humano forma una unidad. Porque Dios “Creó (…) de un solo principio, todo el linaje humano” (Hch 17, 26).

 

“Corpore et anima unus”:

 

“La persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser a la vez corporal y espiritual. El relato bíblico expresa esta realidad con un lenguaje simbólico cuando afirma que <<Dios formó al hombre con polvo del suelo e insufló en sus narices aliento de vida y  resultó el hombre un ser viviente>> (Gn 2, 7)”.

 

“A menudo, el término alma designa en la Sagrada Escritura la vida humana o toda la persona humana. Pero designa también lo que hay de más íntimo en el hombre y de más valor en él, aquello por lo que es particularmente imagen de Dios: <<alma>> significa el principio espiritual en el hombre”.

 

“El cuerpo del hombre participa de la dignidad de la <<imagen de Dios>>: es cuerpo humano precisamente porque está animado por el alma espiritual, y es toda la persona humana la que está destinada a ser, en el Cuerpo de Cristo, el templo del Espíritu”.

 

“No es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, tiene que considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por Dios y ha de resucitar en el último día” (Conc. Vat. II Gaudium et spes, 14).

 

En el hombre la unión de cuerpo y alma constituye una única naturaleza, es una unidad profunda de manera que el alma es la <<forma>> del cuerpo.

 

“La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios (no es <<producida>> por los padres), y que es inmortal: no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final”.

 

San Pablo habla de nuestro “ser entero, el espíritu (…), el alma y el cuerpo” (1 Ts 5, 23). “<<Espíritu>> significa que el hombre está ordenado desde su creación a su fin sobrenatural, y que su alma es capaz de ser elevada gratuitamente a la comunión con Dios”.

 

Cuando se habla del corazón se habla de “lo más profundo del ser”.

 

 

 

 

“Hombre y mujer los creó”:

 

1. Igualdad y diferencia queridas por Dios:

Dios ha querido crear al hombre y a la mujer, “por una parte, en una perfecta igualdad en tanto que personas humanas, y por otra, en su ser respectivo de hombre y de mujer”.

“El hombre y la mujer son, con la misma dignidad <<imagen de Dios>>”.

 

2. “El uno para el otro”, “una unidad de dos”:

“Creados a la vez, el hombre y la mujer son queridos por Dios el uno para el otro”: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” (Gn 2, 18).

Ningún animal es una ayuda adecuada, sólo la mujer: “Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gn 2, 23). “El hombre descubre en la mujer como un otro <<yo>>, de la misma humanidad”.

No es que hombre y mujer sean incompletos: “Son iguales en cuanto personas (…) y complementarios en cuanto masculino y femenino”, y así entrando en comunión de personas se ayuden el uno al otro.

 

“En el matrimonio, Dios los une de manera que, formando <<una sola carne>> (Gn 2, 24), puedan transmitir la vida humana: <<Sed fecundos y multiplicaos y llenad la tierra>> (Gn 1, 28). Al transmitir a sus descendientes la vida humana, el hombre y la mujer, como esposos y padres, cooperan de manera única en la obra del Creador”.

 

Hombre y mujer deben someter la tierra amando todo lo que existe. Colaboran así en la creación.

 

 

El hombre en el paraíso:

 

“El primer hombre fue no solamente creado bueno, sino también constituido en la amistad con su Creador y en armonía consigo mismo y con la creación en torno a él; amistad y armonía tales que no serán superadas más que por la gloria de la nueva creación en Cristo”.

 

“Nuestros primeros padres Adán y Eva fueron constituidos en un estado de santidad y de justicia original. Esta gracia de la santidad original era una <<participación de la vida divina>>”. El hombre no debía ni morir ni sufrir, existía una armonía interior, con la pareja y con el mundo. El hombre poseía un completo dominio de sí. El trabajo no le era penoso: fue colocado en un jardín para cultivarlo y guardarlo.

 

“Toda esta armonía de la justicia original, prevista para el hombre por designio de Dios, se perderá por el pecado de nuestros primeros padres”.


 

RESUMEN:

 

1-. “A imagen tuya creaste al hombre y le encomendaste el universo entero, para que, sirviéndote sólo a ti, su Creador, dominara todo lo creado”.

 

2.- “El hombre es predestinado a reproducir la imagen del Hijo de Dios hecho hombre -<<imagen del Dios invisible>> (Col 1, 15)- para que Cristo sea el primogénito de una multitud de hermanos y hermanas”.

 

3.- El hombre es una unidad de cuerpo y alma. La doctrina de la fe afirma que el alma espiritual e inmortal es creada de forma inmediata por Dios.

 

4.- “Dios no creó al hombre solo: en efecto, desde el principio “los creó varón y mujer” (Gn 1, 27). Esta asociación constituye la primera forma de comunión entre personas”.

 

5.- “La revelación nos da a conocer el estado de santidad y de justicia originales del hombre y la mujer antes del pecado: de su amistad con Dios nacía la felicidad de su existencia en el paraíso”.

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