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TEMA 48º

 

 

LA CAÍDA

 (N. 385-412. Resúmenes 413-421)

 

 

“Dios es infinitamente bueno y todas sus obras son buenas”. El “misterio de la iniquidad” se esclarece a la luz del “Misterio de la piedad”. “Debemos, por tanto, examinar la cuestión del origen del mal fijando la mirada de nuestra fe en el que es su único Vencedor”.

 

1. Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.

2. La caída de los ángeles.

3. El pecado original.

4. “No lo abandonaste al poder de la muerte”.

 

 

Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia:

 

♣ La realidad del pecado: “El pecado está presente en la historia del hombre: sería vano intentar ignorarlo o dar a esta oscura realidad otros nombres”.

 

El pecado pesa sobre el hombre y sobre la historia, pero su malicia se descubre al reconocer el vínculo profundo del hombre con Dios.

 

Quien no tiene en cuenta la Revelación fácilmente presenta el pecado como “un defecto de crecimiento, una debilidad psicológica, un error, la consecuencia necesaria de una estructura social inadecuada, etc.”

 

“Sólo en el conocimiento del designio de Dios sobre el hombre se comprende que el pecado es un abuso de la libertad que Dios da a las personas creadas para que puedan amarle y amarse mutuamente”.

 

 

 

 

♣ El pecado original: verdad esencial de la fe:

La malicia de la caída original narrada en el Génesis “se manifiesta a la luz de la muerte y de la resurrección de Jesucristo. Es preciso conocer a Cristo como fuente de la gracia para conocer a Adán como fuente del pecado. El Espíritu-Paráclito, enviado por Cristo resucitado, es quien vino <<a convencer al mundo en lo referente al pecado>> (Jn 16, 8) revelando al que es su Redentor.

 

La historia del pecado es el reverso de la salvación traída por Cristo. “La Iglesia, que tiene el sentido de Cristo, sabe bien que no se puede lesionar la revelación del pecado original sin atentar contra el Misterio de Cristo”.

 

♣ Para leer el relato de la caída: “El relato de la caída (Gn 3) utiliza un lenguaje hecho de imágenes, pero afirma un acontecimiento primordial, un hecho que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre. La Revelación nos da la certeza de fe de que toda la historia humana está marcada por el pecado original libremente cometido por nuestros primeros padres”.

 

 

La caída de los ángeles:

 

Detrás del pecado de Adán y Eva está la voz seductora de un ser oscuro, opuesto a Dios. “La Escritura y la Tradición de la Iglesia ven en éste ser un ángel caído, llamado Satán o diablo. La Iglesia enseña que fue un ángel bueno, creado por Dios”.

 

La Escritura habla de un pecado de estos ángeles (cf 2 P 2, 4). Estos espíritus libremente rechazaron radical e irrevocablemente a Dios y a su Reino.

 

“Es el carácter irrevocable de su elección, y no un defecto de la infinita misericordia divina lo que hace que el pecado de los ángeles no pueda ser perdonado. <<No hay arrepentimiento para ellos, como no hay arrepentimiento para los hombres después de la muerte>> (San Juan Damasceno)”.

 

El diablo es”pecador desde el principio” (1 Jn 3, 8), “padre de la mentira” (Jn 8, 44), “homicida desde el principio” (Jn 8, 44). “El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo” (1 Jn 3, 8)”.

 

La más grave consecuencia de las obras nefastas del diablo “ha sido la seducción mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios”. “Seréis como dioses” (Gn 3, 5).

“Sin embargo, el poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre criatura: no puede impedir la edificación del Reino de Dios”.

 

“El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero <<nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman>> (Rm 8, 28)”.

 

 

El pecado original:

 

1. La prueba de la libertad: Dios prohíbe al hombre comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, “porque el día que comieres de él, morirás sin remedio” (Gn 2, 17).

 

Sólo libremente el hombre puede ser amigo de Dios. Y el Creador recuerda al hombre que “está sometido a las leyes de la Creación y a las normas morales que regulan el uso de la libertad”.

 

2. El primer pecado del hombre: “El hombre, tentado por el diablo, dejó morir en su corazón la confianza hacia su Creador y, abusando de su libertad, desobedeció el mandamiento de Dios. En esto consistió el primer pecado del hombre. En adelante, todo pecado será desobediencia a Dios y una falta de confianza en su bondad”.

 

En este pecado el hombre se prefirió a sí mismo y por ello despreció a Dios, quiso tomar un atajo hacia la divinización y se destruyo a sí mismo. “Por la seducción del diablo quiso <<ser como Dios>>, pero <<sin Dios, antes que Dios y no según Dios>> (San Máximo Confesor)”.

 

Consecuencias del pecado:

a) “Adán y Eva pierden inmediatamente la gracia de la santidad original.

 

b) “Tienen miedo de Dios de quien han concebido una falsa imagen, la de un Dios celoso de su prerrogativas”.

 

c) “El dominio de las facultades espirituales del alma sobre el cuerpo se quiebra”.

 

d) “La unión entre el hombre y la mujer es sometida a tensiones; sus relaciones estarán marcadas por el deseo y el dominio”.

 

e) “La creación visible se hace para el hombre extraña y hostil”.

 

f) “El hombre volverá al polvo del que fue formado. La muerte hace su entrada en la historia de la humanidad”.

 

g) “Desde este primer pecado, una verdadera invasión de pecado inunda el mundo”.

 

3. Consecuencias del pecado de Adán para la humanidad:

- “Por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores” (Rm 5, 19).

- “Como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron…” (Rm 5, 12).

- Pero si grande fue el pecado más desbordante fue la gracia que Cristo nos ganó (cf. Rm 5, 18)

 

La miseria que oprime al hombre y la inclinación al mal son consecuencia del pecado original “con el que todo nacemos afectados y que es muerte del alma. Por esta certeza de fe, la Iglesia concede el Bautismo para la remisión de los pecados incluso a los niños que no han cometido pecado personal”.

 

El pecado de Adán es el pecado de todos sus descendientes porque “todo el género humano es en Adán como el cuerpo único de un único hombre. Por esta <<unidad del género humano>>, todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo”.

 

“Es un pecado que será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado <<pecado>> de manera análoga: es un pecado <<contraído>>, <<no cometido>>, un estado y no un acto”.

 

Por el pecado original la naturaleza humana no está totalmente corrompida, “está herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de la muerte e inclinada al pecado (esta inclinación al mal es llamada <<concupiscencia>>).

El Bautismo, dando la vida de la gracia de Cristo, borra el pecado original y devuelve el hombre a Dios, pero las consecuencias para la naturaleza, debilitada e inclinada al mal, persisten en el hombre y lo llaman al combate espiritual”.

 

4. Un duro combate…

“Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres”.

 

“Las consecuencias del pecado original y de todos los pecados personales de los hombres confieren al mundo en su conjunto una condición pecadora, que puede ser designada con la expresión de San Juan: <<el pecado del mundo>> (Jn 1, 29). Mediante esta expresión se significa también la influencia negativa que ejercen sobre las personas las situaciones comunitarias y las estructuras sociales que son fruto de los pecados de los hombres”.

 

“Esta situación dramática del mundo que <<todo entero yace en poder del maligno>> (1 Jn 5, 19), hace de la vida del hombre un combate”.

 

“A través de toda la historia del hombre se extiende una dura batalla contra los poderes de las tinieblas que, iniciada ya desde el origen del mundo, durará hasta el último día, según dice el Señor. Inserto en esta lucha, el hombre debe combatir continuamente para adherirse al bien, y no sin grandes trabajos, con la ayuda de la gracia de Dios, es capaz de lograr la unidad en sí mismo” (Conc.Vat. II Gaudium et spes, 37).

 

 

“No lo abandonaste al poder de la muerte”:

 

“Tras la caída, el hombre no fue abandonado por Dios. Al contrario, Dios lo llama y le anuncia de modo misterioso la victoria sobre el mal y el levantamiento de su caída”.

 

Dios dice a la serpiente: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te herirá en la cabeza, mientras tú le herirás en el talón” (Gn 3, 15). Este pasaje se llama Protoevangelio por ser el primer anuncio del Mesías redentor.

 

“Numerosos padres y doctores de la Iglesia ven en la mujer anunciada en el <<protoevangelio>> la Madre de Cristo, María, como <<nueva Eva>>. Ella ha sido la que, la primera y de una manera única, se benefició de la victoria sobre el pecado alcanzada por Cristo: fue preservada de toda mancha de pecado original y, durante toda su vida terrena, por una gracia especial de Dios, no cometió ninguna clase de pecado”.

 

Si grave fue el pecado, mayor bien sacó Dios de él, por eso en la Vigilia pascual se dice: “¡Oh feliz culpa que mereció tal y tan grande Redentor!”.


 

RESUMEN:

 

1. “No fue Dios quien hizo la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes (…). Por envidia del diablo entró la muerte en el mundo” (Sb 1, 13; 2, 24).

 

2. “Satán o el diablo y los otros demonios son ángeles caídos por haber rechazado libremente servir a Dios y su designio. Su opción contra Dios es definitiva. Intentan asociar al hombre en su rebelión contra Dios”.

 

3. “Constituido por Dios en la justicia, el hombre, sin embargo, persuadido por el Maligno, abusó de su libertad, desde el comienzo de la historia, levantándose contra Dios e intentando alcanzar su propio fin al margen de Dios”. (Conc. Vat. II Gaudium et spes, 13).

 

4. “Por su pecado, Adán, en cuanto primer hombre, perdió la santidad y la justicia originales que había recibido de Dios no solamente para él, sino para todos los humanos”.

 

5. “Adán y Eva transmitieron a su descendencia la naturaleza humana herida por su primer pecado, privada por tanto de la santidad y la justicia originales. Esta privación es llamada <<pecado original>>”.

 

6. “Como consecuencia del pecado original, la naturaleza humana quedó debilitada en sus fuerzas, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al dominio de la muerte, e inclinada al pecado (inclinación llamada <<concupiscencia>>)”.

 

7. “Mantenemos, pues, siguiendo el Concilio de Trento, que el pecado original se transmite, juntamente con la naturaleza humana, <<por propagación, no por imitación>> y que <<se halla como propio en cada uno>>” (Pablo VI).

 

8. “La victoria sobre el pecado obtenida por Cristo nos ha dado bienes mejores que los que nos quitó el pecado: <<Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia>> (Rm 5, 20)”.

 

9. El mundo, sometido a la esclavitud del pecado, ha sido “liberado por Cristo crucificado y resucitado, una vez que fue quebrantado el poder del Maligno”.

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