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TEMA 49º

 

 

JESUCRISTO “PADECIÓ BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO, FUE CRUCIFICADO, MUERTO Y SEPULTADO”.

 

“JESÚS E ISRAEL”

 (N. 571-591. Resúmenes 592-594)

 

 

Jesús tuvo muchos críticos entre los fariseos y los partidarios de Herodes, pues su actuar les parecía en contra de instituciones esenciales del Pueblo judío: la ley, el Templo y la fe en el Dios único.

 

1. Jesús y la ley

2. Jesús y el Templo

3. Jesús y la fe de Israel en el Dios Único y Salvador

 

 

Jesús y la ley:

 

“No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas. No he venido a abolir sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una <<i>> o un ápice de la Ley sin que todo se haya cumplido.

Por tanto, el que quebrante uno de estos mandamientos menores, y así lo enseñe a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; en cambio el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los cielos” (Mt 5, 17-19).

 

“Jesús, el Mesías de Israel, por lo tanto el más grande en el Reino de los cielos, se debía sujetar a la Ley cumpliéndola en su totalidad hasta en sus menores preceptos, según sus propias palabras. Incluso es el único en poderlo hacer perfectamente”.

 

“Jesús cumplió la Ley hasta tomar sobre sí <<la maldición la Ley>> (cf. Ga 3, 13) en la que habían incurrido los que no <<practican todos los preceptos de la Ley>> (cf. Ga 3, 10)”.

 

Jesús era considerado un “rabbi” pero no se contentaba con proponer su interpretación de la Ley sino que “enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas” (Mt 7, 29).

 

En el Monte de las Bienaventuranzas Jesús, como un nuevo Moisés, da a conocer el alcance real de la Ley: “Habéis oído también que se dijo a los antepasados (…) pero yo os digo” (Mt 5, 33-34). “Con esta misma autoridad divina, desaprueba ciertas <<tradiciones humanas>> de los fariseos que <<anulan la Palabra de Dios>>”.

 

“Jesús da plenitud a la Ley sobre la pureza de los alimentos, tan importante en la vida cotidiana judía, manifestando su sentido <<pedagógico>> por medio de una interpretación divina: <<Todo lo que de fuera entra en el hombre no puede hacerle impuro (…) -así declaraba puros todos los alimentos-. Lo que sale del hombre, eso es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas>> (Mc 7, 18-21)”.

 

“Jesús, al dar con autoridad divina la interpretación definitiva de la Ley, se vio enfrentado a algunos doctores de la Ley que no recibían su interpretación a pesar de estar garantizada por los signos divinos con que la acompañaba. Esto ocurre, en particular, respecto al problema del sábado: Jesús recuerda, frecuentemente con argumentos rabínicos, que el descanso del sábado no se quebranta por el servicio a Dios o al prójimo que realizan sus curaciones”.

 

 

Jesús y el Templo:

 

“Como los profetas anteriores a Él, Jesús profesó el más profundo respeto al Templo de Jerusalén. Fue presentado en él por José y María cuarenta días después de su nacimiento. A la edad de doce años, decidió quedarse en el Templo para recordar a sus padres que se debía a los asuntos de su Padre. Durante su vida oculta, subió allí todos los años al menos con ocasión de la Pascua; su ministerio público estuvo jalonado por sus peregrinaciones a Jerusalén con motivo de las grandes fiestas judías”.

 

 

Jesús tenía una gran consideración hacía el Templo de donde expulsó a los mercaderes: “No hagáis de la casa de mi Padre una casa de mercado. Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: <<el celo por tu casa me devorará>>” (Jn 2, 16-17).

 

El Templo es casa de oración y no cueva para ladrones.

 

Los Apóstoles seguían acudiendo al Templo después de la Ascensión.

 

“Jesús anunció, no obstante, en el umbral de su Pasión, la ruina de ese espléndido edificio del cual no quedará piedra sobre piedra. (…) Pero esta profecía pudo ser deformada por falsos testigos en su interrogatorio en casa del sumo sacerdote y serle reprochada como injuriosa cuando estaba clavado en la cruz”.

 

La actitud de Jesús frente al Templo nunca fue hostil:

  Quiso pagar el impuesto del Templo.

 “Se identificó con el Templo presentándose como la morada definitiva de Dios entre los hombres. Por eso su muerte corporal anuncia la destrucción del Templo que señalará la entrada en una nueva edad de la historia de la salvación: <<Llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre>> (Jn 4, 21)”:

 

 

Jesús y la fe de Israel en el Dios Único y Salvador:

 

Jesús aceptó ser verdadera piedra de escándalo para las autoridades judías. Los escandalizó:

A)       Comiendo con publicanos y pecadores: “No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores” (Lc 5, 32). Les dice, además, que los que se creen justos o salvados están ciegos.

B)       “Identificó su conducta misericordiosa hacia los pecadores con la actitud de Dios mismo con respecto a ellos. Llegó incluso a dejar entender que compartiendo la mesa con los pecadores, los admitía al banquete mesiánico”.

C)       Jesús perdona los pecados: “<<¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?>> (Mc 2, 7). Al perdonar los pecados, o bien Jesús blasfema porque es un hombre que pretende hacerse igual a Dios o bien dice verdad y su Persona hace presente y revela el Nombre de Dios”.

D)       Jesús se iguala al Padre: “El que no está conmigo está contra mí” (Mt 12, 30); Jesús es “más que Jonás (…) más que Salomón” (Mt 12, 41-42); “más que el Templo” (cf. Mt 12, 6); “Antes que naciese Abraham, Yo soy” (Jn 8, 55).

  En definitiva: “El Padre y yo somos una sola cosa” (Jn 10, 30).

E)        Jesús pidió a las autoridades religiosas de Jerusalén creer en Él en virtud de las obras de su Padre que él realizaba. Pero tal acto de fe debía pasar por una misteriosa muerte a sí mismo para un nuevo <<nacimiento de lo alto>> atraído por la gracia divina”.

 

El Sanedrín considera que Jesús merece la muerte por blasfemo. “Sus miembros obraban así tanto por ignorancia como por el endurecimiento de la incredulidad”.


 

RESUMEN:

 

1. “Jesús no abolió la Ley del Sinaí, sin que la perfeccionó de tal modo que reveló su más profundo sentido y satisfizo por las transgresiones contra ella”.

 

2. “Jesús veneró el Templo subiendo a él en peregrinación en las fiestas judías y amó con gran celo esa morada de Dios entre los hombres”. Al anunciar la destrucción del Templo anuncia su propia muerte y el comienzo de una nueva etapa de salvación donde su cuerpo será el Templo definitivo.

 

3. “Jesús realizó obras como el perdón de los pecados que lo revelaron como Dios Salvador. Algunos judíos, que no le reconocían como Dios hecho hombre. Veían en Él a <<un hombre que se hace Dios>>, y lo juzgaron como un blasfemo”.

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