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TEMA 51º

 

 

JESUCRISTO FUE SEPULTADO

 (N. 624-628. Resúmenes 629-630)

 

 

Quiso Dios que su Hijo “gustase de la muerte”, es decir el estado de separación entre su alma y su cuerpo, lo que ocurrió “durante el tiempo comprendido entre el momento en que Él expiró en la Cruz y el momento en que resucitó. Este estado de Cristo muerto es el misterio del sepulcro y del descenso a los infiernos. Es el misterio del Sábado Santo en el que Cristo depositado en la tumba manifiesta el gran reposo sabático de Dios después de realizar la salvación de los hombres, que establece la paz del universo entero”.

 

1. El cuerpo de Cristo en el sepulcro.

2. “No dejarás que tu santo vea la corrupción”.

3. “Sepultados con Cristo…”

 

 

El Cuerpo de Cristo en el sepulcro:

 

“Dios no impidió a la muerte separar el alma del cuerpo, según el orden necesario de la naturaleza, pero los reunió de nuevo una con otro, por medio de la Resurrección, a fin de ser Él mismo en persona el punto de encuentro de la muerte y de la vida deteniendo en Él la descomposición de la naturaleza que produce la muerte y resultando Él mismo el principio de reunión de las partes separadas” (San Gregorio de Nisa).

 

“La permanencia de Cristo en el sepulcro constituye el vínculo real entre el estado posible de Cristo antes de la Pascua y su actual estado glorioso de resucitado”.

 

“Aunque Cristo en cuanto hombre se sometió a la muerte, y su alma santa fue separada de su cuerpo inmaculado, sin embargo su divinidad no fue separada ni de una ni de otro, esto es, ni del alma ni del cuerpo: y, por tanto, la persona única no se encontró dividida en dos personas. Porque el cuerpo y el alma de Cristo existieron por la misma razón desde el principio en la persona del Verbo; y en la muerte, aunque separados de uno de la otra, permanecieron cada cual con la misma y única persona del Verbo” (San Juan Damasceno).

 

 

No dejarás que tu santo vea la corrupción”:

 

“La muerte de Cristo fue una verdadera muerte, en cuanto que puso fin a su existencia terrena. Pero a causa de la unión que la persona del Hijo conservó con su cuerpo, éste no fue un despojo mortal como los demás porque <<no era posible que la muerte dominase>> (Hch 2, 24) y por eso <<la virtud divina preservó de la corrupción al Cuerpo de Cristo>>”.

 

La Resurrección de Jesús al tercer día es signo de que su cuerpo no conoció la corrupción “también porque se suponía que la corrupción se manifestaba a partir del cuarto día” (cf. Jn 11, 39).

 

 

“Sepultados con Cristo…”

 

“El Bautismo, cuyo signo original y pleno es la inmersión, significa eficazmente la bajada del cristiano al sepulcro muriendo al pecado con Cristo a una nueva vida: <<Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva>> (Rm 6, 4)”.


 

RESUMEN:

 

1. “Jesús gustó la muerte para bien de todos. Es verdaderamente el Hijo de Dios hecho hombre que murió y fue sepultado”.

 

2. “Durante el tiempo que Cristo permaneció en el sepulcro su Persona divina continuó asumiendo tanto su alma como su cuerpo, separados sin embargo entre sí por causa de la muerte. Por eso el cuerpo muerto de Cristo <<no conoció la corrupción>> (Hch 13, 37).

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