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TEMA 67º

 

LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS

(N. 946-959. Resúmenes 960-962)

 

 

La comunión de los Santos no es otra cosa que la Iglesia misma.

 

“Como todos los creyentes forman un solo cuerpo, el bien de los unos se comunica con los otros. Es, pues, necesario creer que existe una comunión de bienes en la Iglesia. Pero el miembro más importante es Cristo, ya que Él es la Cabeza.

Así, el bien de Cristo es comunicado a todos los miembros, y esta comunicación se hace por los sacramentos de la Iglesia”.

 

Todos los bienes recibidos forman un fondo común en la Iglesia.

Comunión de los Santos tiene el doble sentido: “comunión de las cosas santas (sancta) y comunión entre las personas santas (sancti)”.

 

 

1.  La comunión de los bienes espirituales

2.  La comunión entre la Iglesia del cielo y la de la tierra

 

 

La comunión de los bienes espirituales:

 

Los primeros cristianos “acudían asiduamente a la enseñanza de los Apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones” (Hch 2, 42).

 

□  La comunión de los sacramentos:

El fruto de todos los sacramentos pertenece a todos. Cada sacramento nos une a Dios. Pero el nombre de comunión “es más propio de la Eucaristía que de cualquier otro, porque ella es la que lleva esta comunión a su culminación”.

 

 

 

□  La comunión de los carismas:

“En la comunión de la Iglesia, el Espíritu Santo reparte gracias especiales entre los fieles para la edificación de la Iglesia. Pues bien, a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común”.

 

□  “Todo lo tenían en común” (Hch 4, 32):

El cristiano debe estar dispuesto a poner en común los bienes que posee para socorrer al necesitado. El cristiano es un administrador de los bienes del Señor.

 

□  La comunión de la caridad:

“Si sufre un miembro, todos los demás sufren con él. Si un miembro es honrado, todos los demás toman parte en su gozo” (1 Co 12, 26-27).

“El menor de nuestros actos hecho con caridad repercute en beneficio de todos, en esta solidaridad entre todos los hombres, vivos o muertos, que se funda en la comunión de los santos. Todo pecado daña esta comunión”.

 

 

La comunión entre la Iglesia del cielo y la de la tierra:

 

─  Los tres estados de la Iglesia:

“Hasta que el Señor venga en su esplendor con todos sus ángeles y, destruida la muerte, tenga sometido todo, sus discípulos, unos peregrinan en la tierra; otros, ya difuntos, se purifican, mientras otros están glorificados, contemplando claramente a Dios mismo, uno y trino, tal cual es” (Lumen gentium n. 49). Todos participan en grado y modo diverso en el mismo amor a Dios y al prójimo.

Nunca se interrumpe la unión de los que peregrinan con los que durmieron en la paz de Cristo.

 

─  La intercesión de los santos:

Por el hecho de estar más íntimamente unidos a Cristo, los que están en el cielo interceden por nosotros ante el Padre, a través del único Mediador Cristo, Jesús. Ayudan a la santidad de la Iglesia. Ayudan a nuestra debilidad.

“No lloréis, os seré más útil después de mi muerte y os ayudaré más eficazmente que durante mi vida” (Sto. Domingo moribundo a sus frailes).

 

─  La comunión con los santos:

Los que están en el cielo no sólo son un modelo para nosotros. Al unirnos a ellos nos unimos a Cristo “del que mana, como fuente y cabeza, toda la gracia y la vida del Pueblo de Dios”.

“Nosotros adoramos a Cristo porque es el Hijo de Dios; en cuanto a los mártires, los amamos como discípulos e imitadores del Señor, y es justo, a causa de su devoción incomparable hacia su Rey y Maestro; que podamos nosotros, también, ser sus compañeros y sus condiscípulos” (Martirio de San Policarpo).

 

─  La comunión con los difuntos:

“La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció sufragios por ellos; <<pues es una idea santa y piadosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados>> (2 M 12, 46). Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor”.

 

─  En la única familia de Dios:

“Todos los hijos de Dios y miembros de una misma familia en Cristo, al unirnos en el amor mutuo y en la misma alabanza a la Santísima Trinidad, estamos respondiendo a la íntima vocación de la Iglesia”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RESUMEN:

 

“La Iglesia es comunión de los santos: esta expresión designa primeramente las cosas santas (sancta), y ante todo la Eucaristía, que significa y al mismo tiempo realiza la unidad de los creyentes, que forman un solo cuerpo en Cristo”.

 

●  Este término designa también la comunión entre las personas santas (sancti) en Cristo que ha muerto por todos, de modo que lo que cada uno hace o sufre en y por Cristo da fruto para todos.

 

●  “Creemos en la comunión de todos los fieles cristianos, el decir, de los que peregrinan en la tierra, de los que se purifican después de muertos y de los que gozan de la bienaventuranza celeste y que todos se unen en una sola Iglesia; y creemos igualmente que en esa comunión está a nuestra disposición el amor misericordioso de Dios y de sus santos, que siempre ofrecen oídos atentos a nuestras oraciones” (Pablo VI. Credo del Pueblo de Dios, 30).


 

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