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TEMA 68º

 

OTRAS CELEBRACIONES LITÚRGICAS.

LOS SACRAMENTALES

(N. 1667-1676. Resúmenes 1677-1679)

 

 

“La Santa Madre Iglesia instituyó, además, los sacramentales. Estos son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida” (Sacrosanctum Concilium n. 60)

 

 

1.  Características de los sacramentales

2.  Diversas formas de sacramentales

3.  La religiosidad popular

 

 

Características de los sacramentales:

 

“Han sido instituidos por la Iglesia en orden a la santificación de ciertos ministerios eclesiales, de ciertos estados de vida, de circunstancias muy variadas de la vida cristiana, así como del uso de cosas útiles al hombre”.

        

-         Pueden responder a una cultura o historia propias de una región o época.

 

Todo sacramental comprende:

 

1.    Una oración.

2.    Acompañada de un signo: imposición de la mano, la señal de la cruz, la aspersión con agua bendita (que recuerda el Bautismo).

“Los sacramentales proceden del sacerdocio bautismal por eso los laicos pueden presidir ciertas bendiciones. Las bendiciones que afectan más la vida eclesial y sacramental se reservan al ministerio ordenado (obispos, presbíteros o diáconos)”.

 

“Los sacramentales no confieren la gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla y disponen a cooperar con ella”.

 

Toda la gracia divina de los sacramentos y sacramentales emana del misterio Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

 

 

Diversas formas de sacramentales:

 

a)    La bendición: de personas, de la mesa, de objetos y lugares. Toda bendición es alabanza de Dios y oración para obtener sus dones. En la bendición se invoca el nombre de Jesús haciendo la señal de la santa Cruz de Cristo.

 

b)    La consagración: es una bendición que tiene un alcance permanente.

 

-         A personas que se entregan a Dios: bendición del abad o la abadesa, consagración de vírgenes y de viudas, el rito de la profesión religiosa y las bendiciones para ciertos ministerios en la Iglesia (lectores, acólitos, catequistas, etc.)

 

-         A objetos y lugares que se reservan para el uso litúrgico: de dedicación o bendición de una iglesia o de un altar, la bendición de los santos óleos, de los vasos y ornamentos sagrados, de las campanas, el agua, etc.

 

c)    El exorcismo: con esta oración la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del Maligno y sustraída a su dominio.

 

 

 

-         En el Bautismo tiene lugar un exorcismo simple.

“El exorcismo solemne llamado el gran exorcismo sólo puede ser practicado por un sacerdote y con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia. Muy distinto es el caso de las enfermedades, sobre todo psíquicas, cuyo cuidado pertenece a la ciencia médica. Por tanto, es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de una presencia del Maligno y no de una enfermedad”.

 

 

La religiosidad popular:

 

“Además de la liturgia sacramental y de los sacramentales, la catequesis debe tener en cuenta las formas de piedad de los fieles y de religiosidad popular. El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresión en formas variadas de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneración de las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el vía crucis, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc.”.

 

Estas expresiones prolongan la vida litúrgica de la Iglesia pero no la sustituyen ya que está muy por encima de aquellas. Conviene que la religiosidad popular respete los tiempos litúrgicos y esté de acuerdo con la sagrada liturgia.

 

“Se necesita un discernimiento pastoral para sostener y apoyar la religiosidad popular y, llegado el caso, para purificar y rectificar el sentido religioso que subyace en estas devociones y para hacerlas progresar en el conocimiento del Misterio de Cristo. Su ejercicio está sometido al cuidado y al juicio de los obispos y a las normas generales de la Iglesia”.

 

 

 

 

RESUMEN:

 

●  “Se llaman sacramentales los signos sagrados instituidos por la Iglesia cuyo fin es preparar a los hombres para recibir el fruto de los sacramentos y santificar las diversas circunstancias de la vida”.

 

“Entre los sacramentales, las bendiciones ocupan un lugar importante. Comprenden a la vez la alabanza a Dios por sus obras y dones, y la intercesión de la Iglesia para que los hombres puedan hacer uso de los dones de Dios según el espíritu de los Evangelios”.

 

●  “Además de la liturgia, la vida cristiana se nutre de formas variadas de piedad popular, enraizadas en las distintas culturas. Esclareciéndolas a la luz de la fe, la Iglesia favorece aquellas formas de religiosidad popular que expresan mejor un sentido evangélico y una sabiduría humana, y que enriquecen la vida cristiana”.


 

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