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TEMA 71º

 

 

EL SEGUNDO MANDAMIENTO

(N. 2142-2159. Resúmenes 2160-2167)

 

 

“No tomarás en falso el nombre del Señor tu Dios” (Ex 20, 7).

 

“Se dijo a los antepasados: <<No perjurarás>> (...). Pues yo os digo que no juréis en modo alguno” (Mt 5, 33-34).

 

 

1. El Nombre del Señor es santo.

2. Tomar el Nombre del Señor en vano.

3. El nombre cristiano.

 

El Nombre del Señor es santo:

 

“El segundo mandamiento prescribe respetar el nombre del Señor”. Este mandamiento pertenece a la virtud de la religión como el primero.

 

El nombre del Señor es santo. Dios confía su nombre a los que creen en él y el hombre no podrá usar de él para mal.

 

“No lo empleará en sus propias palabras, sino para bendecirlo, alabarlo y glorificarlo”.

 

“La deferencia respecto a su Nombre expresa la que es debida a Dios mismo y a toda realidad sagrada que evoca”.

 

“El fiel cristiano debe dar testimonio del nombre del Señor confesando su fe sin ceder al temor. La predicación y la catequesis deben estar penetradas de adoración y de respeto hacia el nombre de Nuestro Señor Jesucristo”.

 

 

 

El segundo mandamiento prohíbe:

-         Abusar del nombre de Dios: Todo uso inconveniente del nombre de Dios, de Jesucristo, de la Virgen María y de todos los santos.

-         Ser infiel a las promesas hechas a otro en nombre de Dios pues en cierta manera su incumplimiento hacen de Dios un mentiroso. El hacer una promesa en su Nombre comprometen el honor, la fidelidad y la autoridad divina.

-         La blasfemia: Consiste en proferir contra Dios -interior o exteriormente- palabras de odio, de reproche, de desafío; en injuriar a Dios, faltarle el respeto en las expresiones, en abusar del nombre de Dios”.

Santiago reprueba a “los que blasfeman el hermoso Nombre (de Jesús) que ha sido invocado sobre ellos” (St 2, 7).

La prohibición de la blasfemia se extiende a las palabras contra la Iglesia de Cristo, los santos y las cosas sagradas.

“Es también blasfemo recurrir al nombre de Dios para justificar prácticas criminales, reducir pueblos a servidumbre, torturar o dar muerte. El abuso del nombre de Dios para cometer un crimen provoca el rechazo de la religión”.

“La blasfemia es contraria al respeto debido a Dios y a su santo nombre. Es de suyo un pecado grave”.

-         Las palabras malsonantes que emplean el nombre de Dios sin intención de blasfemar son una falta de respeto hacia el Señor.

-         El uso mágico del Nombre divino.

 

 

Tomar el nombre del Señor en vano:

 

“El segundo mandamiento prohíbe el juramento en falso”.

 

“Hacer juramento o jurar es tomar a Dios por testigo de lo que se afirma. Es invocar la veracidad divina como garantía de la propia veracidad. El juramento compromete el nombre del Señor”. “Al Señor tu Dios temerás, a él le servirás, por su nombre jurarás” (Dt 6, 13).

 

El juramento cuando es veraz pone de relieve la palabra humana con la verdad de Dios. El falso juramento invoca a Dios como testigo de una mentira.

“Es perjuro quien, bajo juramento, hace una promesa que no tiene intención de cumplir, o que, después de haber prometido bajo juramento, no mantiene”.

 

“Comprometerse mediante juramento a hacer una obra mala es contrario a la santidad del Nombre divino”.

 

Jesús enseña en el Sermón de la Montaña: “Habéis oído que se dijo a los antepasados: <<no perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos>>. Pues yo os digo que no juréis en modo alguno... sea vuestro lenguaje: Sí, sí; no, no: que lo que pasa de aquí viene del Maligno” (Mt 5, 33-34.37).

 

El respeto a Dios exige que pronunciemos su nombre con discreción y que no abusemos del juramento. El juramento se debe hacer por causa grave y justa (por ejemplo ante un tribunal). “El juramento, es decir, la invocación del Nombre de Dios como testigo de la verdad, sólo puede prestarse con verdad, con sensatez y con justicia” (CIC cn. 119 § 1).

 

“Cuando el juramento es exigido por autoridades civiles ilegítimas, puede ser rehusado. Debe serlo, cuando es impuesto con fines contrarios a la dignidad de las personas o a la comunión de la Iglesia”.

 

 

El nombre cristiano:

 

El nombre de Bautismo puede ser el de un santo, puede expresar un misterio cristiano o una virtud cristiana. “Procuren los padres, los padrinos y los párrocos que no se imponga un nombre ajeno al sentir cristiano” (CIC cn. 855).

 

“El cristiano comienza su jornada, sus oraciones y sus acciones con la señal de la cruz, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Sano. Amén (...) La señal de la cruz nos fortalece en las tentaciones y en las dificultades”.

 

“Dios llama a cada uno por su nombre. El nombre de todo hombre es sagrado. El nombre es imagen de la persona. Exige respeto en señal de la dignidad del que lo lleva”.

“El nombre es recibido es un nombre de eternidad. En el reino de Dios, el carácter misterioso y único de cada persona marcada con el nombre de Dios brillará a plena luz. <<Al vencedor le daré una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita, un nombre nuevo que nadie conoce, sino el que lo recibe>> (Ap 2, 17)”.

 

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RESUMEN:

 

● “Señor, Dios Nuestro, ¡qué admirable es tu nombre por toda la tierra!” (Sal 8, 2).

 

●  “El segundo mandamiento prescribe respetar el nombre del Señor. El nombre del Señor es santo”.

 

●  “El segundo mandamiento prohíbe todo uso inconvenientemente del nombre de Dios. La blasfemia consiste en usar de una manera injuriosa el nombre de Dios, de Jesucristo, de la Virgen María y de los santos”.

 

●  “El juramento en falso invoca a Dios como testigo de una mentira. El perjurio es una falta grave contra el Señor, que es siempre fiel a sus promesas”.

 

● “No jurar ni por criador ni por criatura, si no fuere con verdad, necesidad y reverencia” (San Ignacio de Loyola).

 

●  “En el Bautismo, la Iglesia da un nombre al cristiano. Los padres, los padrinos y el párroco deben procurar que se dé un nombre cristiano al que es bautizado. El patrocinio de un santo ofrece un modelo de caridad y asegura su intercesión”.

 

● “El cristiano comienza sus oraciones y sus acciones haciendo la señal de la cruz <<en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén>>”.

 

● “Dios llama a cada uno por su nombre”.

 

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