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TEMA 72º

 

 

EL TERCER MANDAMIENTO

(N. 2168-2188. Resúmenes 2189-1195)

 

 

“Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para el Señor, tu Dios. No harás ningún trabajo” (Ex 20, 8-10).

 

“El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es Señor del sábado” (Mc 2, 27-28).

 

 

1. El día del sábado

2. El día del Señor

 

 

El día del sábado:

 

“El tercer mandamiento del Decálogo proclama la santidad del sábado: <<El día séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor>> (Ex 31, 15)”. Pues Dios descansó de la creación ese día. El sábado es también, memorial de la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto: “Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto y de que el Señor tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo tenso; por eso el Señor tu Dios te ha mandado guardar el sábado” (Dt 5, 15).

El sábado por tanto estaba reservado para el Señor. “El sábado interrumpe los trabajos cotidianos y concede un respiro. Es un día de protesta contra las servidumbres del trabajo y del culto al dinero”.

 

“El Evangelio relata numerosos incidentes en que Jesús fue acusado de quebrantar la ley del sábado. Pero Jesús nunca falta a la santidad de este día, sino que con autoridad da la interpretación auténtica de esta ley”.

-         “El sábado ha sido constituido para el hombre y no el hombre para el sábado”.

-         “Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla”.

-         “El Hijo del hombre es Señor del sábado” (Mc 2, 28).

 

 

El día del Señor:

 

El día de la Resurrección: La nueva Creación.

“Jesús resucitó de entre los muertos el primer día de la semana”. En cuanto primer día recuerda la primera creación, en cuanto octavo día (que sigue al sábado) significa la nueva creación inaugurada con la resurrección de Cristo”. “Para los primeros cristianos vino a ser el primero de todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor”.

 

“Nos reunimos todos el día del sol porque es el primer día, en que Dios, sacando la materia de las tinieblas, creó el mundo; ese mismo día, Jesucristo nuestro Salvador resucitó de entre los muertos” (San Justino).

 

El domingo, plenitud del sábado:

El domingo reemplaza al sábado para los cristianos, realizando la verdad espiritual del sábado judío.

 

“Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva esperanza, no observando ya el sábado, sino el día del Señor, en el que nuestra vida es bendecida por Él y por su muerte” (San Ignacio de Antioquia).

 

“La celebración del domingo cumple la prescripción moral, inscrita en el corazón del hombre, de dar a Dios un culto exterior, visible, público y regular bajo el signo de su bondad universal hacia los hombres. El culto dominical realiza el precepto moral de la Antigua Alianza, cuyo ritmo y espíritu recoge celebrando cada semana al Creador y Redentor de su pueblo”.

 

 

 

La Eucaristía dominical: Desde los orígenes de la Iglesia el domingo se celebra el misterio pascual, y ha de observarse como fiesta primordial de precepto.

“Igualmente deben observarse los días de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, Epifanía, Ascensión, Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Santa María Madre de Dios, Inmaculada Concepción y Asunción, San José, Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y finalmente, todos los Santos” (CIC cn 1246 § 1).

 

“Venir temprano a la iglesia, acercarse al Señor y confesar sus pecados, arrepentirse en la oración. Asistir a la sagrada y divina liturgia, acabar su oración y no marcharse antes de la despedida. Lo hemos dicho con frecuencia: este día os es dado para la oración y el descanso. Es el día que ha hecho el Señor. En él exultamos y nos gozamos” (Pseudo-Eusebio de Alejandría).

 

“La parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio. Es el lugar donde todos los fieles pueden reunirse para la celebración dominical de la Eucaristía. La parroquia inicia al pueblo cristiano en la expresión ordinaria de la vida litúrgica, le congrega en esta celebración; le enseña la doctrina salvífica de Cristo. Practica la caridad del Señor en obras buenas y fraternas”.

 

La obligación del domingo:

“El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la misa” (CIC cn 1247). “Cumple el precepto de participar en la misa quien asiste a ella, donde quiera que se celebre en un rito católico, tanto el día de fiesta como el día anterior por la tarde” (CIC cn 1248 § 1).

 

“La Eucaristía del domingo fundamenta y confirma toda la práctica cristiana. Por eso los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños) o dispensados por su pastor propio. Los que deliberadamente falta a esta obligación cometen un pecado grave”.

 

 

Los que participan en la celebración de la Eucaristía dominical.

- Dan testimonio de pertenencia y fidelidad a Cristo y a su Iglesia.

- Proclaman su comunión en la fe y la caridad.

- Testimonian la santidad de Dios y su esperanza de salvación.

- Se reconfortan mutuamente guiados por el Espíritu Santo.

 

“Cuando falta el ministro sagrado u otra causa grave hace imposible la participación en la celebración eucarística, se recomienda vivamente que los fieles participen en la liturgia de la palabra, si ésta se celebra en la iglesia parroquial o en otro lugar sagrado conforme a los prescrito por el obispo diocesano, o permanezcan en oración durante un tiempo conveniente, solos o en familia, o, si es oportuno, en grupos de familias” (CIC cn 1248 § 2).

 

Día de gracia y de descanso: Como Dios descansó así la vida humana sigue un ritmo de trabajo y de descanso que permite cultivar su vida familiar, cultural, social y religiosa.

“Durante el domingo y las otras fiestas de precepto, los fieles se abstendrán de entregarse a trabajos o actividades que impidan el culto debido a Dios, la alegría propia del día del Señor, la práctica de las obras de misericordia, el descanso necesario del espíritu y del cuerpo”.

 

Se puede romper el descanso dominical por necesidades familiares o por una gran utilidad social. “Los fieles deben cuidar de que legítimas excusas no introduzcan hábitos perjudiciales a la religión, a la vida de familia y a la salud”.

 

Los cristianos deben acordarse de los que no pueden descansar a causa de la enfermedad, de la pobreza o de la miseria.

 

El domingo debe dedicarse a las buenas obras y a servicios humildes para con los enfermos, débiles y ancianos, a estar más tiempo con la familia, al crecimiento de la vida interior mediante la reflexión, el silencio, la cultura, y la meditación.

 

El cristiano debe también procurar que los demás disfruten de su descanso dominical no imponiendo cargas que lo impidan.

 

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RESUMEN:

 

● “Guardarás el día del sábado para santificarlo” (Dt 5, 12). “El día séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor” (Ex 31, 15).

 

●  “El sábado, que representaba la coronación de la primera creación, es sustituido por el domingo que recuerda la nueva creación, inaugurada por la resurrección de Cristo”.

 

●  “La Iglesia celebra el día de la Resurrección de Cristo, el octavo día, que es llamado con toda razón día del Señor, o domingo”.

 

● “El domingo ha de observarse en toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto. El domingo y las demás fiestas de precepto, los fieles tienen obligación de participar en la misa”.

 

● “El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles se abstendrán de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo”.

 

●  “La institución del domingo contribuye a que todos disfruten de un reposo y ocio suficientes para cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa”.

 

● “Todo cristiano debe evitar imponer, sin necesidad, a otro impedimentos para guardar el día del Señor”.

 


 

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