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CRISTO

1- "Charles Péguy consideraba a Juana de Arco la imitación perfecta de Cristo porque su vida, como la del mismo Cristo, acabó en un fracaso. Aun cuando se fracase en obtener la compresión de los demás, la persona puede lograr estar más cerca de Dios, y aquí es donde Jesucristo domina la historia. Nadie nos ha dejado entrever mayor libertad que Él" (Bohdan Chudoba "Los tiempos antiguos y la venida de Cristo" ed Rialp Madrid 1965 pág. 29).

2- "El problema más esencial de la vida humana, el de nuestras dolorosas experiencias, fue plenamente resuelto por Él y sólo por Él" (Bohdan Chudoba "Los tiempos antiguos y la venida de Cristo" ed Rialp Madrid 1965 pág. 29).

3- "Jesucristo no fue en la tierra tan sólo una persona amable que decía a los demás que les amaba" (F.J. Sheed "Teología para todos" ed. Palabra cap 11)

4- "Jesucristo es el centro del universo y de la historia. Sólo Él es el Redentor de cada ser humano" (Juan Pablo II "Al Pontificio Colegio Norteamericano" 22-II-1980 DP-58 n.1).

5- "Cristo ha enseñado que hacía falta vencer con la verdad y el amor" (Juan Pablo II "Homilía en el funeral de Vittorio Bachelet" 23-II-1980 DP-60 n. 1).

6- "El Hijo del Hombre viene de la remota Galilea, de un lugar distante tanto en el tiempo como en el espacio. Él es el Nuevo Adán, un hombre no sólo libre, sino capaz de vivir su propia vida creadora dentro del entramado de la condición humana general. Pero comienza a hablar y las dificultades se presentan: falta de comprensión, celos y suspicacia. Cuanto más conmovedoras son sus acciones, más evidente y más decisiva es la enemistad que se le tiene. Finalmente, se le obliga al silencio y se le lleva a la muerte. (...) Si hubiera establecido un reino terrenal, si hubiera emprendido una acción política o militar -en la cual un hombre actuara y otros obedecieran-, sus peores enemigos le hubieran seguido con entusiasmo" (Bohdan Chudoba "Los tiempos antiguos y la venida de Cristo" ed Rialp Madrid 1965 pág. 29-30).

7- "Si es verdad que Cristo perdonó a la Magdalena muchos pecados porque amó mucho, también es verdad que sus mismos labios lanzaron esta advertencia casi desconsoladora, tanta es su intransigencia: «Yo os digo que el que mira a una mujer con mal deseo ha cometido adulterio en su corazón» (Mt 5, 28)" (Juan Bautista Torelló. "Psicoanálisis y confesión" 2ª edic. Rialp, Madrid 1974 p. 140).

8- "El Maestro nos enseña, con su actuación y con sus palabras, que su obra salvífica no se dirige a resolver los muchos conflictos familiares y sociales que se dan entre los hombres; Jesús ha venido a dar los principios y los criterios morales que deberán informar la justa acción de los hombres en los asuntos temporales, pero no a resolverlos técnicamente" (Evangelio según San Lucas Eunsa comentario a Lc 12, 13-14).

9- "Hemos de reproducir, en la nuestra, la vida de Cristo, conociendo a Cristo a fuerza de leer la Sagrada Escritura, a fuerza de hacer oración" (Es Cristo que pasa n. 14).

10- "«Condenado a muerte y a cruz, sufrió verdadera muerte de la carne, y al tercer día resucitado por su propio poder, se levantó del sepulcro» (Conc. XI de Toledo, Exposición de la fe, año 675; cfr. Pablo VI, Solemne profesión de fe 30-VI-1980). Poco antes de la Pasión, Jesucristo manifestó abiertamente a sus discípulos esa suprema potestad sobre su propia vida humana: «Potestad tengo para entregar mi alma y para volverla a tomar» (Ioh X, 18). Este poder, sin embargo, no era humano: el alma y el cuerpo del hombre, una vez separados por la muerte, no pueden volverse a unir por sí mismos. El alma inmortal subsiste, pero sin poder informar de nuevo al cuerpo, que tiende -perdido precisamente el principio vivificador- a la descomposición. Cristo, en cambio, sí resucitó por su propio poder: por la omnipotencia de su Persona divina. Explica Santo Tomás que «por la muerte no se separó la divinidad ni del alma de Cristo, ni de su carne. Por esto, tanto su alma como su cuerpo pueden considerarse bajo dos aspectos: en razón de la divinidad, y en razón de la misma naturaleza creada. Y así, en cuanto unidos al poder divino, tanto el alma reasumió el cuerpo como éste reasumió el alma. Y esto es lo que se dice de Cristo en 2Cor XIII, 4, que aunque fue crucificado por nuestra debilidad, vive por virtud de Dios. En cambio, si consideramos el cuerpo y el alma de Cristo muerto según la capacidad de la naturaleza creada, así no podían volverse a unir, sino que fue necesario que Dios resucitase a Cristo» (Summa Theologica III, q 53, a 4)" (Fernando Ocáriz. "Cristo resucitado. Fe e historia" folletos Mundo Cristiano n. 234 Madrid 1976 p. 12s).

 

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