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CONFESIÓN

 

1- "A media mañana del Viernes Santo, Su Santidad, cubierto por un manteo negro, bajó a la basílica de S. Pedro y, sin ser notado por nadie, se llegó al confesionario donde cumplía su ministerio sacerdotal el P. Flaviano, franciscano, a quien pidió que le prestara el confesionario.

Juan Pablo II confesó aquella mañana a cuarenta personas, de las condiciones más variadas" (Editorial "ROMA/La segunda encíclica de Juan Pablo II"  rev. Palabra 177, V-1980 (209))

2- "Sartre (...) sostiene que el arrepentimiento sería el único crimen verdadero porque esto significaría traicionar la libertad" (A. Orozco Deldos "La  marxista"  rev. Palabra 177,  V-1980 (228))

3- "La represión de los impulsos instintivos podía llevar a cuadros característicos de neurosis, resulta más grave, desde el punto de vista clínico, la represión de la conciencia moral que puede conducir no sólo a neurosis -en sí mismo benignas-, sino incluso a psicosis graves -verdaderas locuras- y a reacciones de tal categoría que provoquen verdaderas catástrofes sociales" (Juan Bautista Torelló "Psicoanálisis y confesión"  pág. 48  ed. 2 Rialp  Madrid 1974)

4- "El hombre (...) todavía acude al médico como iría al mecánico para reparar su automóvil (...). Se aceptan con más agrado los consejos del mecánico -dirigidos directamente a la persona- sobre dulzura al , sobre no , que los consejos del médico que se refieren a la vida íntima del sujeto". (Juan Bautista Torelló "Psicoanálisis y confesión"  ed. 2 Rialp Madrid 1974  pág. 61)

5- "Los errores del espíritu -culpable o no según el grado de consciencia y voluntariedad- se pagan con el desequilibrio de la persona, tanto en su dimensión corporal como en la anímica, y se expresan en la neurosis y en las llamadas enfermedades psicosomáticas" (Juan Bautista Torelló idem pág 64)

6- "No hablan de la severidad de Dios los confesionarios esparcidos por el mundo, en los males los hombres manifiestan los propios pecados, sino más bien de su bondad misericordiosa. Y cuantos se acercan al confesionario, a veces después de muchos años y con el peso de pecados graves, en el momento de alejarse de él, encuentran el alivio deseado; encuentran la alegría y la serenidad de la conciencia, que fuera de la confesión no podrán encontrar en otra parte" (Juan Pablo II "Homilía en la Parroquia de S. Ignacio de Antioquía, en Roma"  16-III-1980  DP-1980  n. 72  n. 2)

7- "La persona que sabe confesar la vedad de la culpa y pide perdón a Cristo, acrecienta la propia dignidad humana y da muestras de grandeza espiritual" (Juan Pablo II Dublín  29-IX-1979  DP-305).

8- "El sacramento de la Penitencia o Confesión es, en efecto, como un segundo bautismo, que remite siempre al primero para consolidarlo y renovarlo. En este sentido el día de nuestro Bautismo es el punto de partida de un camino bellísimo, un camino hacia Dios que dura toda la vida, un camino de conversión que está continuamente sostenido por el Sacramento de la Penitencia. Pensad en esto: cuando vamos a confesarnos de nuestras debilidades, de nuestros pecados, vamos a pedir el perdón de Jesús, pero vamos también a renovar el Bautismo con este perdón. Y esto es hermoso, es como festejar el día del Bautismo en cada Confesión. Por lo tanto la Confesión no es una sesión en una sala de tortura, sino que es una fiesta. La Confesión es para los bautizados, para tener limpio el vestido blanco de nuestra dignidad cristiana." (Francisco Audiencia General 13-11-2013 DP  2013-149).

 

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