índice

CONVERSIÓN

 

1- "La conversión a Dios es el eterno camino de la liberación del hombre" (Juan Pablo II "Homilía del Miércoles de Ceniza en la basílica de Santa Sabina"  20-II-1980  DP-1980  n. 54  n. 1).

2- "Nosotros nos convertimos cada vez que hacemos a uno de nuestros hermanos lo que Cristo espera" (Juan Pablo II "En el Angelus, en Norcia"  23-III-1980  DP-1980  n. 78  n. 2).

3- "Qui fecit te sine te, non te iustificat sine te" (S. Agustín Sermo 169  n. 13).

4.- "Convertirse significa, ante todo, volver a depositar la confianza en Dios Padre. Hacerse niño ante Dios es la actitud fundamental de la conversión neotestamentaria. Esto explica que la llamada de Jesús a convertirse sea universal, alcanzando a todos los hombres, pues todos son pecadores. La universalidad de la conversión se enmarca en la revelación que Jesús hace de Dios como su Padre, y Padre que perdona a los hombres y los adopta como hijos. Hacerse de nuevo como niños no es, sin embargo, una pura tarea humana, sino una gracia divina que acompaña la llegada de la nueva Alianza. La experiencia espiritual de los santos corrobora este íntimo vínculo entre la constitutiva condición filial del cristiano y las sucesivas transformaciones espirituales que experimenta en su camino de santidad" (Juan Alonso "La metánoia como lógica de la fe"  Scripta theologica Vol 42/ 2010/ 601-602. Revista de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra).

5.- "La conversión cristiana no consiste simplemente por tanto, en una decisión moral de cambio de vida, sino en una elección de fe. La meta final de la conversión es el «sí» total y la entrega de la propia existencia en el encuentro con Jesucristo. Pero, al igual que en el acto de fe, debe insistirse también en que es sólo Dios el que convierte al hombre. La conversión cristiana no es autorrealización o creación de sí mismo sino renuncia a ser artífice de la propia vida para aceptar depender de Otro. «"Convertirse" -ha apuntado Joseph Ratzinger- quiere decir aceptar los sufrimientos de la verdad. La conversión exige que la verdad, la fe y el amor lleguen a ser más importantes que nuestra vida biológica, que el bienestar, el éxito, el prestigio y la tranquilidad de nuestra existencia; y esto no sólo de una manera abstracta, sino en nuestra realidad cotidiana y en las cosas más insignificantes. De hecho, el éxito, el prestigio, la tranquilidad y la comodidad son los falsos dioses que más impiden la verdad y el verdadero progreso en la vida personal y social». Convertirse es, por tanto, rechazo de la autosuficiencia y opción por la fe y el amor; es decisión existencial por la verdad, como aceptación de la condición creatural y del primado de la gracia" (Juan Alonso "La metánoia como lógica de la fe"  Scripta theologica Vol 42/ 2010/ 599-600. Revista de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra).

 

índice