índice

CRISTOLOGÍA

 

1- "La Encarnación, la realidad de Cristo perfecto Dios y perfecto hombre, es un misterio sobrenatural en sentido estricto y pleno: una verdad a la que asentimos por la fe, basados en la palabra divina, pero que no podemos desentrañar de modo exhaustivo, ya que excede a las fuerzas de nuestra razón. De ahí que esté viciado en la raíz todo acercamiento intelectual a Cristo que pretenda aprisionar su misterio intentando explicarlo sin residuos y reducirlo a categorías que no sean escandalosas para la mente humana; como ya advertía el Papa celestino en una de las cartas dirigidas al emperador Teodosio durante la controversia nestoriana, hay que desconfiar de quienes " (J.L. Illanes Maestre GER XIII, 443  v. JESUCRISTO III 2.2 A (f)  Madrid 1973)

2- "Necesitamos aceptar el misterio por la fe y, también por la fe, ahondar en su contenido. Para esto, nos hacen falta las disposiciones humildes del alma cristiana: no querer reducir la grandeza de Dios a nuestros pobres conceptos, a nuestras explicaciones humanas, sino comprender que ese misterio, en su oscuridad, es una luz que guía la vida de los hombres" (El triunfo de Cristo en la humildad. Es Cristo que pasa 13)

3- "Cristo, desde el primer instante de su existencia, tuvo, en cuanto hombre, conciencia de su divinidad, y gozó de la plena unión de la mente con Dios y del perfecto equilibrio humano que la visión beatífica implica" (J.L. Illanes Maestre GER XIII, 446 v. JESUCRISTO III 2.3. c Madrid 1973) (Denzsch 3645-3647 13812  cfr. Mystici Corporis de Pío XII)

4- " (Lc II, 52). En Cristo se dio, pues, en lo humano, un progreso en el conocer un desarrollo de las facultades intelectivas de acuerdo con el desarrollo que acompaña al crecimiento en edad. Si la existencia de la visión beatífica en Cristo nos habla de las prerrogativas o perfecciones que derivan a su humanidad como consecuencia de la unión hipostática, la existencia de una ciencia adquirida deriva en cambio de la realidad de esa misma humanidad en cuanto humanidad auténtica y verdadera. Siendo Cristo verdadero hombre, debe tener las potencias cognoscitivas específicamente humanas, y esas potencias deben realizar los actos naturales a los que están ordenadas: negar la adquisición natural de ciencia por parte de Cristo sería por eso caer en el docetismo o en el monofisismo, es decir, atribuirle una humanidad solamente apariencial o anulada por lo divino (cfr. Sto. Tomás Sum. Th. 3 q 9 a 4)" (J.L. Illanes Maestre GER XIII, 447. v JESUCRISTO III 2.2. c  Madrid 1973)

5- "En la época antigua el tema de las operaciones de Cristo se planteó con especial radicalidad en la controversia monotelista (v. MONOTELISMO), que dio así origen a la primera aplicación solemne de los principios de Calcedonia con respecto a esta cuestión (...) Su pensamiento consistía en concebir de tal modo deificada la naturaleza humana de Cristo por su unión con la Persona del Verbo que, aún admitiendo la realidad de dos voluntades -como facultades o potencias- en Cristo (la divina y la humana), hablaban sólo de una operación o actividad divino-humana. Frente a ellos, S. Sofronio, patriarca de Jerusalén, y S. Máximo el Confesor (v.) defendieron la necesidad de mantener la dualidad de operaciones en la unidad de persona (...) El Conc. III de Constantinopla (a. 681; v.) sancionó dogmáticamente esta posición, añadiendo el siguiente párrafo a las definiciones ya hechas en Calcedonia: «Predicamos igualmente en El (Cristo) dos voluntades naturales y dos operaciones naturales, sin división, sin transformación, sin separación, sin confusión; y dos voluntades no contrarias como dijeron los impíos herejes, sino que su voluntad humana sigue a su voluntad divina y omnipotente, sin oponérsele ni combatirla, antes bien, sometiéndose por entero a ella» (Denz. Sch 556)" (J.L. Illanes Maestre  GER XIII, 445   voz JESUCRISTO III   2.3. a  Madrid 1973)

6- "El 5 de junio de 1918, el Santo Oficio, en respuesta a una consulta hecha por la Congregación para los Seminarios y universidades, se pronunció ampliamente sobre el tema del conocimiento de Cristo, rechazando como no seguras las tres proposiciones siguientes: «No consta que en el alma de Cristo, mientras vivió entre los hombres, se diera la ciencia que tienen los bienaventurados y comprensores. No se puede calificar de cierta la doctrina que sostiene que Cristo nada ignoró, sino que desde el comienzo conoció todas las cosas en el Verbo, las pasadas, presentes y futuras, todo lo que Dios sabe por su ciencia de visión. La tesis de algunos modernos sobre la ciencia limitada del alma de Cristo no tiene menos derecho de ciudadanía en las escuelas católicas que la antigua tesis de la ciencia universal» (Denz. Sch 3645-3547)" (J.L. Illanes Maestre   GER XIII, 446   v. JESUCRISTO III   2.3. c  Madrid 1973)

7- "La conciencia que Cristo tiene de su divinidad no depende del tiempo y del acontecer histórico, sino que es plena desde el primer instante (como, por lo demás, manifiesta claramente el texto evangélico que presente constantemente a Cristo en plena posesión de sí y de su misión)" (J.L. Illanes Maestre   GER XIII, 449   v. JESUCRISTO III   2.3. d  Madrid 1973)

8- "Es precisamente porque Cristo en cuanto hombre era libre por lo que su aceptación de la muerte ((Sed tua fiat  Mt XXVI, 39)) tuvo un valor salvífico; por eso negar la realidad de su voluntad y libertad humanas equivale a negar su triunfo sobre el pecado y a afirmar, por consiguiente, la pervivencia de la sentencia de condenación que pesaba sobre la humanidad" (J.L. Illanes Maestre  GER XIII, 449   v. JESUCRISTO III   2.3. e   Madrid 1973)

9- "En Cristo hay una real y verdadera voluntad humana, que realizó su acto propio de querer y decidir, y que estuvo de esa forma en todo instante sometida a la voluntad divina no de fuerza, sino de manera plenamente libre". (J.L. Illanes  GER III, 450 idem)

10- "Es, en suma, el amor a Dios Padre y el amor a todos los hombres, a quienes había venido a salvar, lo que rige en todo instante el decidir y el actuar de Jesús. Cristo es tanto más libre que cualquier otro hombre, cuanto que está más íntimamente unido a Dios. Y es precisamente por esa plena y perfecta unión por lo que puede disponer de Sí mismo para entregarse con esa libertad suprema que manifiesta a lo largo de toda su vida, y de modo muy especial en su aceptación de la muerte en la Cruz, en la que culminó la obra de nuestra Redención". (J.L. Illanes  GER XIII, 451   v. JESUCRISTO  2.3. e   Madrid 1973)

11- "Si la santidad es la unión con Dios no se puede olvidar que, en virtud de la unión hipostática, la humanidad de Cristo está inmediata y directamente unida a la Persona del Verbo. Es, pues, esa unión, inefable y superexcelente, la que la santifica. Ciertamente, ya que la distinción de naturalezas permanece, sería erróneo afirmar que la humanidad de Cristo es santa con la santidad misma de Dios; pero sería minusvalorar la realidad de la unión hipostática ver en ella sólo un título exigitivo o la razón meramente radical de la santidad. Parece en cambio necesario afirmar que la unión hipostática santifica formalmente a la humanidad de Cristo, ya que la une inmediatamente a la Persona del Verbo y, por tanto, realiza en ella una deificación o divinización de grado absolutamente superior al que la gracia santificante produce en el cristiano (v. GRACIA SOBRENATURAL; JUSTIFICACION)" (J.L. Illanes Maestre   GER XIII, 451  v. JESUCRISTO III  2.3. f   Madrid 1973)

12- "La gracia habitual de la humanidad de Cristo fue plena, más aún infinita, no de una infinitud absoluta, propia sólo de Dios, sino relativa, es decir, según la razón propia de gracia. En ese sentido, concluye la tradición teológica, no es susceptible de crecimiento" (J.L. Illanes Maestre   GER XIII, 452  idem)

13- "Surge en este punto una dificultad: la afirmación expresa del Evangelio de S. Lucas según la cual Cristo crecía en edad, sabiduría y gracia (Lc II, 52). ¿Es necesario, ante este texto evangélico, abandonar toda la profundización teológica que ha llevado a la conclusión que acabamos de mencionar? ((Vid. Cristología 6.2)) Ciertamente no, ya que esa profundización está anclada profundamente en todo el conjunto del texto bíblico y avalada por la Tradición y el Magisterio. ¿Cómo pues compaginar esos dos datos? La mayoría de los autores, siguiendo a Sto. Tomás (Sum. th. 3 q 7 a 12 ad 3), afirman que, si bien no hubo crecimiento en la gracia como hábito, sí hubo un crecimiento en cuanto a sus efectos, ya que a medida que Cristo avanzaba en edad, como correspondía a su condición de verdadero hombre, la gracia manifestaba sus virtualidades produciendo obras cada vez más perfectas. Idea que, para ser comprendida en toda su profundidad, debe entenderse no como de una manifestación o producción meramente exterior, sino que esa plenitud de gracia iba informando las nuevas posibilidades humanas que el crecimiento en edad de Cristo traía consigo y los actos que iba requiriendo en cada instante el desarrollo de su misión salvífica". (J.L. Illanes  GER XIII, 452  v. JESUCRISTO III  2.3. f)

14- "(Cfr Sum. th. 3 q 8 a 1 ad 3; q 13 a 1-2; 1 19 a 1). En Cristo -afirma- hay que distinguir la operación divina y humana; esta segunda es propiamente humana, y, por tanto, no participa de los poderes divinos incomunicables (p. ej. de la omnipotencia), pero es elevada instrumentalmente para producir, en virtud de la potencia que le comunica la divinidad, algunos efectos sobrenaturales, concretamente los milagros y la colación de la gracia. En ambos casos -milagros, colación de la gracia- Cristo en cuanto hombre actúa no por vía sólo de mérito, sino por vía física, en virtud del poder que le ha sido comunicado y que, en ese sentido, está en EÉ como propio" (J.L. Illanes Maestre   GER XIII, 453  v. JESUCRISTO III  2.3. g  Madrid 1973)

15- "Sólo el amor, que da agudeza a la fe, logra que la inteligencia humana penetre en los detalles grandes y pequeños de la providencial intervención de Dios en la historia y el quehacer de los hombres" (Alvaro del Portillo) "En memoria de Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer"  Pamplona 1976  NT 25  p. 19)

16- "Ese Cristo. que tú ves, no es Jesús. -Será, en todo caso, la triste imagen que pueden formar tus ojos turbios...- Purifícate. Clarifica tu mirada con la humildad y la penitencia. Luego... no te faltarán las limpias luces del Amor. Y tendrás una visión perfecta. Tu imagen será realmente la suya: ¡El!" (Camino 212)

17- "Erat enim cor eorum obcaecatum" (Mc VI, 52) Se refiere Marcos a los discípulos de Jesús.

18- "No es Cristo una figura que pasó. No es un recuerdo que se pierde en la historia. ¡Vive!: "Jesús Christus heri et hodie: ipse et in saecula!" -dice San Pablo- ¡Jesucristo ayer y hoy y siempre!" (Camino 584)

19- "Pero no sólo creemos esto: que fue sepultado el Cuerpo de Cristo, sino que se nos manda creer principalmente en estas palabras que Dios fue sepultado, del mismo modo que decimos también con mucha verdad, según la regla de la fe católica, que Dios murió y nació de una Virgen; porque como la divinidad no se separó nunca del cuerpo, el cual estuvo encerrado en el sepulcro, lógicamente confesamos que Dios fue sepultado" (Catecismo Romano  Parte I  Cap V  n. 8)

 

índice