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EVANGELIO

HISTORICIDAD

M. García Cordero GER XIII, 417-419 V. JESUCRISTO I 2. Madrid 1973

a) Las costumbres y el ambiente histórico que reflejan los Evangelios coinciden con los escritos judíos: "No se ha podido señalar ninguna contradicción entre esta doble serie de fuentes" (417).

b) Los Evangelios son como el resumen de la catequesis de los Apóstoles, los cuale más que pretensión historiográfica, perseguían la exposición completa de la doctrina del Maestro.

* "Un autor falsario, que hubiera pretendido forjar una biografía completa de Jesús conforme a las exigencias dogmáticas de la segunda generación cristiana, habría rellenado los vacíos históricos de la vida del Maestro, completando posibles afirmaciones fragmentarias y oscuras, etc. En cambio, los relatos evangélicos presentan con naturalidad los hechos como emanados de testigos oculares; y los detalles históricos sólo aparecen cuando sirven para destacar el mensaje doctrinal" (418).

c) Existen ciertas palabras -incluso el arameo Bar Joná-, expresiones -Hijo del Hombre, Reino de los cielos...- y fórmulas rítmicas -Padre nuestro-, que difícilmente se podrían forjar en una mente o ambiente grecorromano. Muchas frases hechas y términos que se usaban mucho en tiempo de Jesús, "no vuelven a aparecer en la primera generación cristiana" (418). Así por ejemplo las expresiones reino de los cielos o hijo de David, en la terminología de los escritos apostólicos es sustituida por sus equivalentes de Iglesia y Señor o "Κυριος".

* "Un autor falsario, tratando de reflejar la fe de la primera comunidad cristiana, habría concretado y explicitado más los conceptos teológicos conforme a los esquemas doctrinales del Apóstol de las gentes".

d) Los Apóstoles son presentados como torpes, ignorantes y duros para entender. Un admirador falsario ocultaría los acontecimientos vergonzosos e idealizaría hasta la heroicidad las reacciones de valentía.

e) La maravillosa naturalidad con que es presentada la figura de Jesús sin rasgos épicos impresionantes. Realizando los milagros siempre con un fin trascendente-salvífico, sin pretender con ellos un triunfalismo vano del que huye mandando callar a los beneficiados.

* Sólo cuando entra en Jerusalén al final de sus días permite que le proclamen rey. En páginas posteriores los Evangelios nos relatan su ignominiosa muerte -mortem autem crucis-.

* Los Evangelios nos presentan a Jesús tentado por el diablo, sudando sangre en el huerto, escupido, burlado por los soldadotes... ¿Qué necio impostor que busca su vanagloria o el engaño, presentaría a un líder de estas características? ¿Qué falsario presentaría un modelo tan poco atrayente: abofeteado, burlado, olvidado de todos...? Los paganos de los siglos II y III decían de los cristianos que adoraban a un burro que se dejó crucificar. Lo propio y típico sería presentar a un hombre que ha triunfado en la vida, que ha recibido muchos aplausos, que es fuerte, guapo, y siempre rodeado de bonitas mujeres, o al menos un hombre que haya ganado una guerra... ¿Pero quién se atrevería a presentar como modelo a un hombre cuya vida ha sido, al menos aparentemente, un perfecto fracaso?

Jn X, 27-30

 

4º Domingo de Pascua C

 

1- ¿Escuchamos nosotros la voz del Señor?-- Interés y humildad

      - Para escuchar hay que estar atentos. Oír no es escuchar.

      - Para escuchar hay que callar. No se puede escuchar y hablar a la vez.

2- ¿Seguimos al Señor?-- Lectura del Evangelio

      - Conocer al Señor: Es necesario conocer a la persona con quien nos   comprometemos

      - Para seguir al Señor habrá que saber lo que hizo, cómo era, como actuaba, y esto sólo lo podemos saber meditando el Evangelio.

3- Si escuchamos con humildad la voz del Señor, si tenemos interés por seguirle a pesar de las dificultades, de la comodidad, El nos dará la vida eterna.

Meditando el Evangelio y poniendo por obra lo que ahí leemos seremos las ovejas que "no perecerán para siempre y nadie las arrebatará de mi mano"

Jn XVII, 20-26

 

* Ejemplo de oración: "levantando los ojos al cielo..."

      - Pedir por los demás, para que sean felices.

 

* Vivir unidos: sin rencillas, ni rencores

      - No demos el espectáculo malsano de personas que se portan como fieras.

 

* Estar muy unidos al Señor: hablar con El y Sacramentos

      - Así contemplaremos su gloria antes de tiempo como Pedro, Santiago y Juan (Transfiguración)

 

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