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LEY

 

1- "Ante una ley que se oponga directamente al bien de la persona, que reniegue de la persona en sí misma, suprimiendo su derecho a vivir, el cristiano, recordando las palabras del Apóstol Pedro ante el Sanedrín:  (Act V, 29), no puede más que oponer su cortés pero firme rechazo" (Juan Pablo II  Discurso al congreso de comadronas  26-I-1980   DP-22)

2- "La ley es buena para quien use de ella convenientemente". (I  Tim, I, 8)

3- "La ley no agota ni compendia en sí misma todas las dimensiones y todas las exigencias de la virtud de la justicia". (Julián Herranz  rev. Palabra   nº 176   Abril 1980   pág. 15)

4- "La ley en la vida de la Iglesia es algo muy Santo. No es una forma vacía, ni un arma para tener en un puño a las conciencias, sino una razonable y sobrenatural ordenación, según justicia. No es un simple instrumento para mandar, sino una luz al servicio de la Iglesia entera, para iluminar a todos por la senda del cumplimiento del gran mandamiento del Amor". (Mons. Escrivá de Balaguer.  Cit. por Julián Herranz   Palabra  nº 176   Abril 1980  pág. 18)

5- "Para los buenos israelitas (...) la ley facilitaba y daba cauce a su amor a Dios". (Dr. Ramón Masnou Obispo de Vic  "Obedecer, también hoy"  rev. Palabra 177,  V-1980  (229))

6- "¿a santo de qué se podrá decir:? ¿Acaso sus mandamientos no son expresiones de amor de Padre como otro don cualquiera? A estas expresiones de amor contenidas en el precepto corresponden de nuestra parte los actos de obediencia, no de otro modo sino precisamente como expresiones de amor filial. Por ello, quienquiera que haya aspavientos ante un precepto, muestra a las claras que entiende más de soberbia o de comodidad que de amor" (Ramón Masnou idem).

7- "Para llegar a la Santidad como para llegar al arte, para llegar a estas grandes libertades, hay que pasar por el aprendizaje, por la técnica, por la larga y humilde obediencia a la ley" (Juan Bautista Torelló  "Psicoanálisis y confesión"  ed 2,  Rialp,  Madrid  1974  p. 140)

8- "Para apreciar la ley y cumplirla con diligencia y entusiasmo hay que tener un verdadero conocimiento de ella". (Manuel Garrido Bonaño O.S.B. "El precepto dominical" en rev. Palabra 179,  VII-1980 (315))

9- "La ley es Santa, y el precepto santo, justo y bueno" (Rom VII, 12)

10- Antes de Cristo. "A medida que pasó el tiempo, el pecado comenzó a dominar más en el hombre, en tal grado que, obscurecida la razón para vivir rectamente, no bastaban al hombre los preceptos de la ley natural, sino que fue necesario determinarlos en una ley escrita" (Summa. Th. III q. 61  a. 3  ad. 2)

11- "Ahora te ruego, señora, no como quien escribe un precepto nuevo, sino el que desde el principio tenemos, que os améis unos a otros; y ésta es la caridad, que caminemos según sus preceptos. Y el precepto es que andemos en caridad, según habéis oído desde el principio". (2 Ioh 5-6)

12- "Cuando estábamos en la carne, las pasiones de los pecados, ocasionados por la Ley, obraban en nuestros miembros dando frutos para la muerte" (Ro, VII, 5)

"¿Cómo puede explicarse que la Ley mosaica, Ley de Dios, pueda convertirse también en un aliado del pecado, que excita al hombre a acciones pecaminosas, siendo buena y santa en sí? Porque, aunque indica el bien, no contiene la gracia para evitar el mal; deja al hombre en su situación carnal. De modo semejante ocurre con toda ley, aun con la Ley moral natural, impresa en la conciencia del hombre (cfr. Rom II, 15; I, 21). Toda ley, pues, da el conocimiento del pecado, pero nada más (cfr Rom III, 20); así, la violación de la ley se convierte en una violación formal de la voluntad de Dios". Sagrada Biblia "Epístolas de San Pablo a los Romanos y a los Gálatas"  T. 6 "Introducción a la Teología de San Pablo 4  pág. 48  Eunsa.  Pamplona 1984).

13- "No perdamos de vista el contexto histórico en que habla San Pablo: los judíos se jactaban de su propia justicia ante los gentiles e incluso ante Dios: ellos pensaban cumplir la ley cuando, al contrario, sólo cumplían actos externos y rituales, mientras su corazón permanecía ajeno a la caridad y a la misericordia. Pensaban que Dios, relegado al papel de un mero árbitro, estaba obligado a reconocer y retribuir las acciones justas que ellos ejercitaban por sus propios medios: ellos, y no Dios, eran sus propios liberadores. Algunos cristianos convertidos del judaísmo arrastraban todavía sus antiguas concepciones: era la Ley mosaica lo que les salvaba, y querían imponer tal concepción a otros cristianos procedentes de la gentilidad. Según algunos cristianos convertidos del judaísmo, los cristianos procedentes del paganismo debían cumplir también las prescripciones de la Ley de Moisés. Pablo vio en toda su gravedad el error, pues según esa concepción era el hombre el que se hacía bueno y justo a sí mismo, de tal modo que la obra redentora de Cristo, quedaba vaciada de todo valor y realidad; no habían entendido lo fundamental de la fe cristiana". (Sagrada Biblia "Epístolas de San Pablo a los Romanos y a los Gálatas"  T6  Introducción a la Teología de San Pablo 4  pág. 48-49.  Eunsa   Pamplona  1984)

 

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