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SACRAMENTOS

 

1- "Los sacramentos son bienes espirituales que pertenecen a la Iglesia, al Pueblo de Dios, clérigos, laicos y religiosos, y por eso todos los fieles [distinguir laicos y fieles] tienen un verdadero derecho sobre ellos. La Jerarquía cumple aquí una función ministerial, de servicio, no un poder de dominio. Por tanto, quien pide razonable y legítimamente un sacramento, ejercita un derecho, al que corresponde un deber por parte del ministro, no pide un favor que se otorgue solamente por amor, por caridad". (Álvaro del Portillo "Fieles y laicos en la Iglesia" III, 1, a   Pamplona 1969  p. 95)

2- "La Madre Iglesia desea vivamente que a todos los fieles se les lleve a la plena, consciente y activa participación en las celebraciones litúrgicas, que exige la naturaleza de la Liturgia misma, y a la que el pueblo cristiano,(1 Petr. 2. 9, cfr. 2, 4-5), tiene derecho y obligación, en virtud del Bautismo" (Sacrosantum Concilium, n. 14 a  Vid. Álvaro del Portillo "idem" III, 1  p. 168)

 

Summa theologica III q 60 a 7

"Si los Sacramentos requieren palabras determinadas"

3- "En frase de San Agustín, la palabra obra en los sacramentoso sea, merced al sentido de las palabras admitido por fe. Este sentido es único para todos, aunque los vocablos difieran en el sonido. Y por eso, siempre que en las palabras de cualquier idioma se exprese este sentido, se realiza el Sacramento".

4- "Quien pronuncia mal las palabras sacramentales, si lo hace voluntariamente, no manifiesta intención de hacer lo que hace la Iglesia, y, por tanto, no realiza el sacramento.

En cambio, si obra de esa manera por torpeza de su lengua, cuando la alteración es tal que destruye completamente el sentido de la frase, no parece que se realice el sacramento (...) En cambio, si la alteración no destruye totalmente el sentido de la frase, se produce el sacramento".

"En los sacramentos, las palabras son como la forma, y las cosas sensibles como la materia. Ahora bien, en todos los compuestos de materia de forma el principio de determinación es la forma, que es como el fin y la delimitación de la materia, ya que ésta se necesita para que sea proporcionada a la forma determinada. Dado que los sacramentos requieren determinados cosas sensibles, que son como su materia, con mayor razón exigen una fórmula verbal".

Summa theologica III q 60 a 8

"Si está permitido añadir algo a las palabras que constituyen la forma sacramental"

5- "Está prohibido añadir nada a la Sagrada Escritura en cuanto al sentido, pero no en cuanto a su exposición, como hacen los doctores. Está prohibido añadir a la Sagrada Escritura palabras pretendiendo que entren a formar parte de la integridad del texto sagrado. Esto sería una falsificación. Pues de igual modo ocurriría si uno dijera que una cosa es de la esencia de la forma sacramental no siéndolo de verdad".

6- "Las palabras son la forma del sacramento en virtud del sentido que expresan. Por eso, cualquier adición o substracción de vocablos que no quiten o añadan algo al sentido requerido, no destruye la esencia del sacramento".

7- "Si la pronunciación de las palabras es tan interrumpida que suspenda la intención de quien las pronuncia, desaparece el sentido del sacramento y, en consecuencia, su realidad. Mas no desaparece ésta cuando la interrupción es tan pequeña que no anula la intención ni el sentido. Lo mismo hay que decir de la transposición de orden de las palabras. Si se destruye el sentido de la frase, no se realiza el sacramento; y esto es evidente en el caso en que la negación preceda o si da a la palabra significativa. Por el contrario si esa transposición no cambia de sentido de la frase, no desaparece la realidad del sacramento, pues, según dice el Filósofo, «los nombres y las palabras traspuestos conservan el mismo significado".

 

 

Summa theologica III q 61 a 1

"Si los sacramentos son necesarios para la salvación del hombre".

8- "Una vez puesta la causa suficiente, no se necesita más para la producción del efecto. Pero la pasión de Cristo es causa suficiente de nuestra salvación, pues dice el Apóstol a los Romanos (V, 10): «Siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, reconciliados ya, seremos salvos en su vida»

Luego los sacramentos no son necesarios para la salvación del hombre".

9- "La pasión de Cristo es causa suficiente para salvar al hombre. Esto no obstante, los sacramentos son necesarios para la salvación, ya que ellos obran en virtud de la pasión de Cristo, y ésta en cierto modo se aplica a los hombres mediante los sacramentos, según aquello de la Carta a los Romanos (VI, 3): «los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte»"

 

 

Summa theologica III q 62 a 5 Resp

Si los sacramentos de la ley nueva reciben su virtud de la pasión de Cristo.

10- "El sacramento, según queda dicho, obra como instrumento en la producción de la gracia. Ahora bien, el instrumento puede estar separado, como el bastón, o unido, como la mano. El instrumento separado es movido mediante el instrumento unido, como el bastón es movido por la mano. La causa eficiente principal de la gracia es Dios mismo, en relación al cual la humanidad de Cristo es como un instrumento separado. Por tanto, es necesario que la virtud salvífica se derive de la divinidad de Cristo a los sacramentos por medio de su humanidad.

Mas la gracia sacramental se ordena a dos cosas principalmente: a destruir los defectos de los pecados pasados, pues, si bien el acto ya pasó, permanece la culpa, y asimismo a perfeccionar el alma en lo perteneciente al culto de Dios según la religión de la vida cristiana. Pues bien, de lo dicho anteriormente resulta claro que Cristo nos libró de los pecados por su pasión no sólo eficaz y meritoriamente, sino también satisfactoriamente. Y de igual manera, por su pasión inició el culto de la religión cristiana, «ofreciéndose a sí mismo a Dios como obligación y hostia» (V,2), según se lee en la carta a los Efesios.

En resumen, es manifiesto que los sacramentos de la Iglesia reciben su virtud especialmente de la pasión de Cristo, cuya virtud nos llega mediante la recepción de los sacramentos.

Esto significan el agua y la sangre que manaron del Costado de Cristo pendiente de la cruz; el agua significa el bautismo, y la sangre la Eucaristía, los dos sacramentos más importantes"

 

«Resucitó para nuestra justificación» (Rom IV, 25) ad 3: "La justificación se atribuye a la resurrección por el término a que conduce, que es la nueva vida de la gracia, y se atribuye a la pasión como a su origen, que es el perdón de la culpa".

Summa theologica III q 64 a 2 ad 1 y ad 3

Si los Sacramentos son de institución divina exclusivamente

11- "Las cosas que los hombres añadieron a los sacramentos no pertenecen a su esencia, sino a cierta solemnidad exterior que se emplea como medio para excitar la devoción y reverencia de quienes los reciben. Todo lo que pertenece a la esencia del sacramento lo dejó establecido el mismo Cristo, que es Dios y hombre. Y, aunque no todo ello se contenga en la Escritura, la Iglesia lo recibió por tradición de los apóstoles, conforme al dicho de San Pablo: «lo demás lo dispondré cuando vaya» (1 Cor II, 34)"

"Cuando viniere Aquel, el Espíritu de verdad, os guiará hacia la verdad completa" (Ioh XVI, 13)

12- "Los apóstoles y sus sucesores son vicarios de Dios en la tierra en cuanto al régimen de la Iglesia, fundada en la fe y en los sacramentos de la fe. Así, pues, como no les está permitido establecer otra Iglesia, tampoco pueden comunicar otra fe ni instituir otros sacramentos, sino más bien debemos decir que la Iglesia de Cristo fue constituida sobre «los sacramentos que brotaron del costado de Cristo pendiente en la cruz»"

 

Summa theologica III q 64 a 4

"Si se requiere fe en el ministro para realizar el sacramento"

ad 1- "Puede ocurrir que la fe de aglún ministro sea defectuosa sobre algún punto particular, pero no sobre la verdad del sacramento que administra; por ejemplo, si un hombre cree que el juramento es ilícito en toda circunstancia,  y, sin embargo, cree que el bautismo es medio eficaz para la salvación. La infidelidad, en este caso, no impide el tener intención de administrar el sacramento. Y si sucede que la falta de fe versa precisamente acerca de la verdad del sacramento que administra, aunque se figure que el rito exterior no surte ningún efecto, sin embargo, no ignora que la Iglesia católica intenta producir el sacramento realizando esta acción exterior. Pues bien, en tal hipótesis, a pesar de su falta de fe, puede tener intención de hacer lo que hace la Iglesia, aún cuando se figure que aquello para nada sirve. Tal intención basta para el sacramento, ya que, según hemos dicho antes, el ministro del sacramento actúa como representante de toda la Iglesia, cuya fe suple lo que le falta a él".

ad 2- "Algunos herejes administran los sacramentos sin observar la fórmula de la Iglesia, y por eso no confieren ni el sacramento ni su gracia. Otros observan dicha forma y confieren el sacramento, mas no el efecto del mismo; tal sucede en el caso de que estén separados de la Iglesia de una manera pública o manifiesta, pues entonces el que de sus manos recibe el sacramento, por el mismo hecho de recibirlo, peca, acto que impide a su vez la obtención del efecto del sacramento. A esto alude S. Agustín cuando dice: «Admite con plena certeza, y no dudes de ninguna manera que los que han reciido el bautismo fuera de la Iglesia, si no vuelven a ella, el mismo bautismo los arrastrará a su perdición» (De fide ad petrum). En el mismo sentido debe ser interpretado lo de S. León (Epístola ad Leoneum Augustum 156 c.5  ML 54, 1138): "Toda la luz de los sacramentos ha sido extinguida en la Iglesia de Alejandría": es a saber, en cuanto a la cosa del sacramento, mas no en cuanto al sacramento mismo.

Tocante a San Cipriano, él creía que los herejes no podían conferir los sacramentos. Pero sobre este punto su opinión no puede aceptarse, ocmo dice San Agustín (De unic. bapt. cont. Petilianum c. 13  ML 43, 606): «El mártir Cipriano no quería reconocer el bautismo administrado por los herejes y cismáticos; pero él ha acumulado en sí tan grandes méritos hasta obtener el triunfo del martirio, que su caridad heroica disipa esta ligera sombra, y si algo tenía que purgar, lo cortó el cuchillo de su pasión»"

ad 3- "La potestad de administrar los sacramentos pertenece al carácter espiritual, que es indeleble, tal como antes se dijo. Así, pues, por el hecho de que un hombre esté suspenso, excomulgado o degradado por la Iglesia, no se le quita el poder de conferir los sacramentos, sino la licencia para usar de él. De modo que ese tal confiere válidamente, si bien peca al conferirlo. Igualmente peca quien recibe los sacramentos administrdos por dicho ministro, y eso le impide recibir el fruto de los mismos, salvo que la ignorancia le excuse".

 

S. Th. III  q. 65  a. 3

"Si la eucaristía es el más excelente de los sacramentos"

 

Respondeo: "Hablando en absoluto, la eucaristía es el más excelente de todos los sacramentos. La prueba es triple.

Primera, por razón de lo que contiene. La eucaristía contiene en realidad a Cristo mismo, mientras que los otros sacramentos no contienen más que una virtud instrumental recibida de Cristo por participación. Y el ser por esencia es siempre más excelente que el ser participado.

Segunda por la relación de los sacramentos entre sí. Todos los otros sacramentos están ordenados a la eucaristía como a su fin. El orden tiene por fin la consagración de la eucaristía; el bautismo, la recepción de la misma; la confirmación perfecciona al bautizado para que el respeto humano no le retraiga de acercarse a tan excelso sacramento; la penitencia y la extremaución disponer al hombre para recibir dignamente el cuerpo de Cristo, y, finalmente, el matrimonio se aproxima a la eucaristía; al menos por su simbolismo, en cuanto representa el lazo íntimo de Cristo con su Iglesia, cuya unión está figurada en el sacramento de la eucaristía. De ahí las palabras del Apóstol: «Gran misterio este del matrimonio, pero entendido de Cristo y de la Iglesia» (Eph V, 32)

Tercera, por los ritos sacramentales. La administración de casi todos los sacramentos se completa en la eucaristía, como hace notar Dionisio. Así vemos que los recién ordenados, después de ordenarse, comulgar, y también los nuevos bautizados, si son adultos".

Ad 3- "El carácter sacramental es, como se ha visto, una cierta participación del sacerdocio de Cristo. Por tanto, el sacramento que une al hombre con el mismo Cristo es más digno que aquel otro que le imprime sólo su carácter".

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