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SOBRIEDAD

 

Cristo tiene que volver otra vez, y cuando venga lo hará en poder y lleno de gloria. La primera vez que vino se hizo hombre, se hizo niño y se dejó maltratar

* En la segunda venida el Hijo del Hombre -Jesucristo- nos pedirá cuentas.

* Ante esta venida hemos de estar preparados, y despiertos para poder mantenernos en pie y gozosos delante del Hijo del hombre.

* Recordáis la parábola de las diez vírgenes: cinco eran necias y cinco prudentes. Las primeras se olvidaron de poner aceite y cuando llegó el esposo de noche se dieron cuenta de que no tenían suficiente aceite, se lo pidieron a las prudentes y éstas contestaron: "No, porque podría ser que no bastase para nosotras y vosotras" (Mt XXV, 9)

* Jesús que rebosa misericordia por todas partes, a veces se muestra duro, muy duro: Cierto día caminando sintió hambre "y viendo de lejos una higuera con hojas, se fue por si encontraba algo en ella, y llegándose a ella, no encontró nada sino hojas, porque no era tiempo de higos. Tomando la palabra dijo: "Que nunca jamás coma ya nadie fruto de ti" (Mc XI, 13-14)

* El Señor sigue con hambre, con hambre de almas, con hambre de bien. Al Señor no le va mediocridad, está deseoso de nuestras buenas obras, de nuestra entrega a El. Está hambriento de santidad, de limpieza... ¿Encontrará en nosotros sólo hojarasca?

* No podemos tomar nada de este mundo como un fin. Todo en esta vida es medio para acercarnos a Cristo -nuestro último fin-.

            - "¿No te da un poquito de risa y otro poquito de asco ver a esos señores graves, sentados alrededor de la mesa, serios, con aire d rito, metiendo grasas en el tubo digestivo, como si aquello fuera "un fin"?" (Camino 679)

* No tenemos nada de esta tierra como fin. Nuestro único fin es la gloria de Dios. "Ya comáis, ya bebáis, ya hagáis algo, hacedlo todo para gloria de Dios" (1 Cor X, 31)

* Sólo así tendremos las lámparas llenas de aceite, sólo así seremos higueras con fruto.

* Hace ya veinte siglos que Jesucristo pronunció estas palabras: "La piedra que los edificadores habían rechazado, esa fue hecha cabeza de esquina". (Mt XXI, 42) y

■  No tenemos nada de esta tierra como fin. Nuestro único fin es la gloria de Dios. “Ya comáis, ya bebáis, ya hagáis algo, hacedlo todo para gloria de Dios” (1 Cor, X, 31).

 ■  Sólo así tendremos las lámparas llenas de aceite, sólo así seremos higueras con fruto.

 ■  Hace ya veinte siglos que Jesucristo pronunció estas palabras: “La piedra que los edificadores habían rechazado, esa fue hecha cabeza de esquina” (Mt XXI, 42) y sigue siendo una verdad actual. Cristo es la piedra que hace cabeza en la esquina, si intentamos construir sin El, la casa se nos vendrá a bajo.

 Así pues “no os preocupéis, diciendo: ¿qué comeremos, qué beberemos o qué vestiremos? Los gentiles se afanan por todo eso; pero bien sabe vuestro Padre celestial que de todo eso tenéis necesidad. Buscad, pues, primero el reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura” (Mt VI, 31-33).

 -         Y estas palabras de Cristo no quiere decir que nos desentendamos del mundo, de la comida, bebida, etc. Sino que esas cosas no llenen nuestra vida, que en nuestra vida la máxima preocupación sea ser santos, sea usar de las cosas terrenas según Dios. Que nuestra máxima preocupación sea buscar el reino de Dios y su justicia.

 ■   Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos. Y que así os fortalezca internamente, para que cuando Jesús nuestro Señor vuelva acompañado de sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre” (1 Tes III, 12 ss).

 ■   Que Santa María Virgen nos acompañe para que siempre y en todo busquemos la gloria de Dios.

 

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