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TRABAJO

 

1.- “Maldito el que ejecute negligentemente la obra de Yavé”. (Je XLVIII, 10).

 

2.- Vid. Estudio N.1 humildad para aprender y mejorar en el trabajo.

 

3.- “Donde quiera que el trabajo humano condicionaba el desarrollo de la cultura, de la economía, de la vida social, allí llegaba el programa benedictino de la evangelización, que unía el trabajo a la oración, y la oración al trabajo (...).

Se puede decir que este programa ha contribuido a la cristianización de los nuevos pueblos del continente europeo”. (Juan Pablo II “Homilía en Nurcia” 23-III-1980. DP-1980 n.77 n.5)

 

4.- “Se tiene la impresión de que prevalece la economía sobre la moral, de que prevalece la temporalidad sobre la espiritualidad. (...). El trabajo está volviéndose en muchos casos casi una coacción alienante para el hombre, sometido al colectivismo, y se separa, casi a cualquier precio, de la oración, quitando a la vida humana su dimensión ultra-temporal” (Juan Pablo II “Homilía en Nurcia” 23-III-1980. DP-1980 n.77 n.6).

 

5.- “El trabajo debe ayudar al hombre a hacerse mejor, espiritualmente más maduro, más responsable”. (Juan Pablo II “Discurso en la Plaza Vittorio, de Turín” 13-IV-1980. DP-101).

 

6.- “Todo trabajo humano honesto, intelectual manual, debe ser realizado por el cristiano con la mayor perfección posible: con perfección humana (competencia profesional) y con perfección cristiana (por amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres). Porque hecho así, ese trabajo humano, por humilde e insignificante que parezca la tarea, contribuye a ordenar cristianamente las realidades temporales –a manifestar su dimensión divina- y es asumido e integrado en la obra prodigiosa de la creación de la Redención del mundo: se eleva así el trabajo al orden de la gracia, se santifica, se convierte en obra de Dios, operatio Dei, opus Dei” (Conversaciones n. 10).

“Vemos en el trabajo –en la noble fatiga creadora de los hombres- no sólo uno de los más altos valores humanos, medio imprescindible para el progreso de la sociedad y el ordenamiento cada vez más justo de las relaciones entre los hombres, sino también un signo del amor de Dios a sus criaturas y del amor de los hombres entre sí y a Dios: un medio de perfección, un camino de santidad” (Conversaciones n. 10).

 

7.- “La oración debe dar alas al trabajo, purificar sus intenciones, defenderlo de los peligros de la incomprensión y del descuido; y el trabajo debe volver a descubrir, después de la fatiga, la fuerza tonificadora del encuentro con Dios, en el cual el hombre halla toda su verdadera y grande estatura. <<Ora et labora>>” (Juan Pablo II “Discurso en la Plaza Vittorio, de Turín” 13-Iv-1980. DP-101).

 

8.- “El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta, sobre todo, a sus obligaciones para con Dios y pone en peligro su eterna salvación”. (Gaudium et spes 43).

 

9.- Vid. Estudio 1.4

 

10.- “El que es negligente en sus labores es hermano del derrochador” (Prov XVIII, 9)

 

11.- “No podemos ofrecer al Señor algo que, dentro de las pobres limitaciones humanas, no sea perfecto”. (Amigos de Dios n. 55).

 

12.- “Cuando el hombre se signa con el signo de la cruz y pronuncia las palabras <En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo> manifiesta que el todo entero es de Dios y que a El dirige su intelecto, su corazón, sus brazos: toda su humanidad. Así hace el hombre antes de la oración y del trabajo. Así comienza cada día. Hagamos lo mismo”. (Juan Pablo II Angelus 1-I-1980 DP-2).

 

13.- “No aborrezcas la labor por trabajosa ni la agricultura, que es cosa del Altísimo” (Eclo. VI, 16).

 

14.- “Si vivís según la carne moriréis; mas , si con el espíritu mortificáis las obras del cuerpo, viviréis”. (Rom VIII, 13).

 

15.- “En el servicio de Dios no hay oficios de poca categoría. Todos son de mucha categoría. La categoría del oficio depende del que lo ejercita” (De nuestro Padre n. 48).

 

16.- “El reino de los cielos es semejante a un amo de casa que salió muy de mañana a ajustar obreros para su viña...”. (Mt XX, 1).

-         “Es Dios quien llama al hombre al trabajo”.

-         “El trabajo debe contribuir a la plasmación continua del mundo según el proyecto del mismo Dios”.

 

17.- El trabajo es necesario para la perfección del hombre en cuanto hombre. El trabajo “da al ser humano, vida, serenidad, interés, sentido”.

 

18.- El trabajo es también un derecho y un servicio. Además de ser una obligación, “el que no quiere trabajar, no coma” (2 Thes. III, 10).

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