MAGISTERIO

11º DISCURSO
DEL PAPA JUAN PABLO II A LOS OBISPOS DE EEUU EN VISITA AD LIMINA

9-X-1998

Documentos Palabra n. 130

 

LA RENOVACIÓN DE LA LITURGIA

 

 

Respetar las normas litúrgicas:

 

“El sacerdote, que es el servidor de la liturgia, no es un inventor o productor, tiene una responsabilidad particular a este respecto para que la liturgia no se vacíe de su verdadero significado y no se oscurezca su carácter sagrado” (n. 2)

 

 

Participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas:

 

“Todos los bautizados participan en el único sacerdocio de Cristo, pero no todos de la misma manera. El sacerdocio ministerial, enraizado en la sucesión apostólica, confiere al sacerdote ordenado facultades y responsabilidades que son diferentes de las de los laicos, pero que también están al servicio del sacerdocio común y sirven para desarrollar la gracia bautismal de todos los cristianos (cf. Catecismo de la Iglesia Católica n. 1547). Por eso, el sacerdote no es sólo quien preside; es quien actúa en la persona de Cristo” (n. 2)

 

1. Participación plena: “Significa ciertamente que todos los miembros de la comunidad tienen que desempeñar un papel en la liturgia” (n. 3)

 

- “No significa que todos pueden hacer todo, ya que esto llevaría a clericalizar el laicado y a secularizar el sacerdocio “ (n. 3)

- “La liturgia, como la Iglesia, debe ser jerárquica y polifónica, respetando los diversos papeles asignados por Cristo permitiendo que todas las voces diferentes se fundan en un único y gran himno de alabanza” (n. 3)

2. Participación activa: Un acto de culto no es inerte y pasivo, todos los miembros de la comunidad toman parte en él “con gestos, palabras, cantos y servicios” (n. 3)

La participación activa exige “el silencio, la quietud y la escucha”.

 

3. Participación consciente: “Exige que toda la comunidad esté bien instruida en los misterios de la liturgia, para que la práctica del culto no degenere en una forma de ritualismo” (n. 3)

 

- No se trata de hacer explícito, constantemente, lo implícito, “esto lleva a menudo a una verbosidad y a una informalidad extrañas al Rito romano, que acaban por restar importancia al acto de culto” (n. 3)

No se debe abandonar completamente el latín y menos en los cantos.

 

- “Si se ignora la experiencia subsconciente en el culto, se crea un vacío de afecto y devoción, y la liturgia no sólo puede llegar a ser demasiado verbal, sino también demasiado cerebral” (n. 3)

 

 

La homilía:

 

La homilía “a imitación de los padres, expone el texto bíblico para brindar sus inagotables riquezas a los fieles” (n. 3)

Para que la predicación no quede en “una enseñanza sin raíces y sin la aplicación universal propia del mensaje evangélico” es necesario acudir a la Biblia, “tener familiaridad con toda la tradición patrística, teológica y moral, así como un conocimiento profundo de sus comunidades y de la sociedad en general” (n. 3) Una ayuda para la predicación es el Catecismo de la Iglesia Católica.

 

Liturgia y evangelización:

 

“Es esencial tener bien claro que la liturgia está íntimamente relacionada con la misión evangelizadora de la Iglesia.

Si no van juntas, ambas vacilarán” (n. 4)

 

El Rito romano ha sido siempre una forma de culto orientado a la misión. Por eso es relativamente breve; había mucho que hacer fuera de la iglesia; por eso en la despedida se dice: <<ite missa est>>, de donde procede el término <<misa>>: se envía a la comunidad a evangelizar el mundo, por obediencia al mandato de Cristo (cf. Mt 28, 19-20)” (n. 4)

La liturgia nos lleva a la relación personal con Dios.

MAGISTERIO